Con una proyección de 86 millones de usuarios digitales para 2027 y cerca de mil empresas fintech activas, México vive un auge sin precedentes en su ecosistema financiero digital. No obstante, como señala el especialista Norman Hagemeister, este crecimiento no tendrá impacto real si no se traduce en inclusión efectiva para las poblaciones tradicionalmente marginadas del sistema financiero.
El verdadero desafío, apunta Hagemeister, no es solo tecnológico, sino social. Se trata de romper con décadas de exclusión y generar confianza, entendimiento y acceso justo en comunidades que aún viven al margen del sistema bancario.
Exclusión financiera: el obstáculo silencioso
A pesar de los avances, más del 50 % de los adultos mexicanos no tiene acceso al sistema financiero formal, y en más del 60 % de los municipios no existe presencia bancaria. Esta situación obliga a repensar el papel de las fintech como agentes de cambio, no solo como innovadores tecnológicos, sino como facilitadores de inclusión.
“El sistema financiero necesita ser reconstruido con una mirada empática”, explica Norman Hagemeister, quien ha impulsado modelos que integran tecnología con alfabetización financiera, participación comunitaria y respeto por los contextos culturales.
Tecnología con propósito: más allá del desarrollo de apps
Para que las fintech puedan trascender el modelo de negocio y generar impacto, deben vincular sus soluciones con el entorno social. Norman Hagemeister insiste en que la clave está en la confianza y en crear puentes entre lo digital y lo humano. Las herramientas deben ser comprensibles, seguras y útiles, de lo contrario, se corre el riesgo de repetir patrones de exclusión en una versión digital.
“No podemos permitir que el acceso digital se convierta en una nueva barrera”, alerta. “La tecnología tiene que hablar el lenguaje de la gente”.
Innovación responsable: una visión regulatoria necesaria
Un reto importante que enfrenta el sector son las barreras estructurales a la innovación. Desde falta de estándares técnicos, hasta restricciones legales para operar con activos virtuales o modelos crediticios alternativos. El estudio de la Asociación Fintech México y Deloitte destaca estos obstáculos y llama a una actualización del marco regulatorio.
Hagemeister propone una regulación basada en riesgos, sensible al contexto mexicano y ágil para adaptarse al ritmo del cambio tecnológico. “La regulación debe proteger al usuario, sin frenar la innovación ni poner trabas a soluciones que pueden cambiar vidas”.

Pre-scoring y datos alternativos: un nuevo camino para el crédito
En lugar de depender exclusivamente de burós de crédito tradicionales, Norman Hagemeister ha impulsado el uso de datos alternativos para evaluar la solvencia financiera. El análisis de pagos digitales, consumo en plataformas o incluso redes de confianza en comunidades puede ofrecer una visión más completa y justa.
Esta propuesta busca redefinir lo que significa ser sujeto de crédito en un país con una gran economía informal. “No se trata de flexibilizar los criterios, sino de ampliarlos con inteligencia y ética”, puntualiza.
Norman Hagemeister: ética, comunidad y transformación
En medio de un ecosistema fintech que crece aceleradamente, la voz de Norman Hagemeister se posiciona como un llamado a la consciencia, recordando que la tecnología debe ser una herramienta al servicio de la justicia social. Su enfoque busca equilibrio entre eficiencia digital y humanidad, entre escalabilidad y responsabilidad.
El futuro financiero de México dependerá de esta combinación: innovación tecnológica con propósito social. Y es justamente ahí donde la visión de Norman Hagemeister cobra una importancia estratégica.















