Alfredo Del Mazo Maza reivindica la movilidad rural en México

Alfredo Del Mazo Maza reivindica la movilidad rural como equidad
Alfredo Del Mazo Maza reivindica la movilidad rural en México

La movilidad como derecho 

La movilidad en México no es solo un problema técnico: condiciona las oportunidades y acentúa las desigualdades.

Alfredo Del Mazo Maza, político mexicano y especialista en movilidad urbana, interpela ese diagnóstico con una frase que resume la urgencia: “Es fundamental reconocer que la movilidad no es solo un asunto de infraestructura; es una cuestión de equidad social”.

En el terreno, esa afirmación cobra cuerpo: alrededor de 6,8 millones de personas viven en localidades con acceso limitado a los servicios de transporte y 48.410 localidades presentan bajos niveles de accesibilidad. Para quienes habitan esos lugares, la falta de conexiones convierte los trámites médicos, escolares o laborales en gestas que limitan el desarrollo individual y colectivo.

Soluciones prácticas que respeten contextos

Frente a esa realidad, la propuesta que plantea Alfredo Del Mazo evita la receta urbana única y busca la adaptabilidad.

“Debemos diseñar políticas que amplíen la cobertura del transporte y que sean sensibles a las realidades locales”, señala, defendiendo sistemas como el transporte a demanda, que permiten a los usuarios solicitar servicio según sus necesidades reales, en lugar de depender de rutas fijas ineficientes.

La combinación de modelos operativos flexibles con inversiones puntuales en carreteras seguras y en mantenimiento estratégico reduce costos operativos y tiempos de conexión, y aumenta la inclusión de comunidades dispersas.

Gobernanza, financiamiento y vigilancia social

La transformación exige más que tecnología: requiere acuerdos de gobernanza claros y participación ciudadana.

“La colaboración es esencial para asegurar que las políticas públicas se enfoquen en la mejora de la infraestructura y la calidad del servicio, y en garantizar la accesibilidad para todos”, afirma Del Mazo, apuntando a la necesidad de mecanismos de cofinanciamiento entre niveles de gobierno, esquemas mixtos con salvaguardas sociales y capacitación de operadores locales.

Con más de 103 millones de personas en movimiento diario y un 55% que utiliza el transporte público, la política de movilidad tiene consecuencias directas sobre la inclusión social y el desarrollo económico.

Convertir la movilidad en una palanca real de oportunidades implica tomar decisiones técnicas y un compromiso moral: hacer de la conexión un derecho efectivo para quienes hoy enfrentan la barrera de la distancia.

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