El lujo en aislamiento: así redefine BIG la experiencia turística en Japón

El lujo se reinventa en Japón: así es “Not a hotel”, el proyecto que rompe las reglas
El lujo en aislamiento: así redefine BIG la experiencia turística en Japón

El lujo turístico ya no significa exceso ni grandes ciudades. En Japón, el estudio danés BIG propone una idea completamente distinta: menos ruido, más naturaleza y una experiencia que se vive lejos de todo.

En la isla de Sagishima, en el mar de Seto, el arquitecto Bjarke Ingels y su equipo han desarrollado un proyecto que rompe con lo tradicional.

Aquí no hay grandes hoteles ni complejos masivos. Solo tres villas que buscan integrarse con el entorno y ofrecer una experiencia íntima.

La propuesta juega con contrastes: conexión y desconexión, tecnología y tradición, apertura y privacidad.

Entre la naturaleza y el diseño

El proyecto, llamado Not a hotel, plantea una pregunta interesante: ¿qué define realmente el lujo? En este caso, la respuesta parece estar en lo remoto.

Las tres villas, ubicadas sobre una colina, cuentan con vistas de 360 grados y un diseño circular que se adapta a la topografía. Más que construidas, parecen surgir del terreno.

El uso de materiales locales es clave: tierra de las montañas, pizarra en las cubiertas y suelos de tatami. A esto se suman elementos como fachadas de vidrio y claraboyas que eliminan los límites entre interior y exterior.

La vegetación también forma parte del concepto, con olivos y limoneros que refuerzan la sensación de un entorno casi natural.

Un lujo turístico que mezcla tradición y futuro

El sello nórdico se percibe en la sencillez y calidez del diseño. Bjarke Ingels define el proyecto como una mezcla de opuestos: tradición y modernidad, macro y micro, naturaleza y tecnología.

Además, las villas incorporan soluciones sostenibles, como sistemas de refrigeración pasiva y recolección de agua de lluvia, lo que refuerza una visión de lujo más consciente.

Este enfoque no solo redefine la experiencia turística, también plantea una nueva forma de habitar: más conectada con el entorno y menos dependiente de lo superficial.

En Sagishima, el lujo turístico deja de ser ostentoso y se convierte en algo más esencial: espacio, silencio y una conexión real con la naturaleza.

Con información de El País.

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