Un collar con IA podría ser la próxima revolución en la forma de comunicarnos.
Un grupo de científicos en Corea del Sur desarrolló un dispositivo capaz de interpretar palabras sin que la persona emita sonido alguno, utilizando inteligencia artificial y sensores que leen los movimientos del cuello.
Este innovador sistema fue creado por investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang, quienes lograron reconstruir la voz de una persona a partir de los pequeños movimientos musculares que ocurren al hablar, incluso en completo silencio.
Collar con IA: cómo convierte el silencio en voz
El dispositivo funciona como un collar de silicona equipado con una minicámara y sensores que detectan cómo se mueve la piel del cuello cuando alguien articula palabras. Aunque no se escuche nada, el cuerpo sí genera señales físicas que este sistema puede captar.
A diferencia de tecnologías anteriores, este sensor mide no solo la intensidad del movimiento, sino también su dirección. Esa información se convierte en un mapa detallado que la inteligencia artificial analiza para identificar qué palabra se está “diciendo”.
Después, el sistema envía esos datos a un modelo que traduce la información en audio. Lo más sorprendente es que la voz generada no es genérica, sino que imita la del usuario, gracias a un entrenamiento previo con solo unos minutos de grabación.
Aplicaciones reales y límites actuales
Este collar con IA tiene un gran potencial en distintos escenarios. Por un lado, podría ayudar a personas con problemas en la laringe a recuperar su capacidad de comunicación. Por otro, sería útil en ambientes ruidosos como obras o fábricas, donde hablar resulta complicado.
También abre la puerta a conversaciones silenciosas en espacios donde el ruido no es permitido, como bibliotecas o incluso operaciones especiales.
Sin embargo, la tecnología aún tiene limitaciones. Actualmente solo reconoce un vocabulario de 26 palabras y su precisión puede disminuir si el usuario se mueve demasiado.
Aun así, los investigadores confían en que este desarrollo marque el inicio de una nueva forma de comunicarse: hablar sin hacer ruido, pero sin dejar de ser escuchado.


















