Medicina

Científicos logran que una molécula se copie sola y se acercan al origen de la vida en la Tierra

Ribozima autorreplicante es el término que resume uno de los avances más fascinantes de la ciencia reciente: investigadores lograron crear en laboratorio una molécula de ARN capaz de copiarse a sí misma sin ayuda de proteínas, un hallazgo que acerca a los científicos a entender cómo pudo comenzar la evolución en la Tierra primitiva.

El experimento fue liderado por el investigador Gerald Joyce y su equipo del Salk Institute for Biological Studies.

Los resultados, publicados en la revista Science, no significan que se haya creado vida en el laboratorio, pero sí muestran que un sistema genético basado únicamente en ARN puede sostener la herencia.

Este descubrimiento toca una de las preguntas más profundas de la ciencia: ¿cómo surgió la vida a partir de la química?

Ribozima autorreplicante y el misterio del origen biológico

La biología moderna funciona gracias a una relación estrecha entre ADN y proteínas. Las proteínas son necesarias para copiar el ADN, pero a su vez solo pueden producirse si el ADN ya existe. Este dilema llevó a proponer la hipótesis del “Mundo de ARN”, que sugiere que antes de las células actuales existió una etapa en la que el ARN cumplía ambas funciones: almacenar información y catalizar reacciones químicas.

Durante años, el problema fue demostrar si una molécula de ARN podía replicarse sin ayuda externa.

Las versiones anteriores de ribozimas eran demasiado complejas o dependían de fragmentos adicionales, lo que hacía poco probable su aparición en la Tierra primitiva.

La nueva ribozima diseñada por el equipo de Joyce representa un sistema mínimo funcional.

Puede leer una cadena molde de ARN y construir su copia con suficiente precisión para conservar la información genética.

Esto confirma que la autorreplicación molecular basada solo en ARN es físicamente posible.

Un paso hacia entender cómo empezó la evolución

Aunque el sistema requiere condiciones controladas de laboratorio, el hallazgo reduce la distancia conceptual entre la química prebiótica y los primeros procesos evolutivos. Una molécula capaz de copiarse, aunque sea imperfectamente, introduce automáticamente variación y selección natural, los dos motores fundamentales de la evolución.

Esto significa que el inicio de la vida podría haber comenzado con algo mucho más simple de lo que imaginábamos: una molécula capaz de reproducir información.

Más allá de explicar el pasado, el descubrimiento abre nuevas puertas en biología sintética.

Comprender cómo diseñar moléculas autorreplicantes podría permitir crear sistemas genéticos artificiales, nuevas formas de almacenamiento de información molecular o plataformas evolutivas controladas.

La ribozima creada no es un organismo ni una célula, pero representa el principio mínimo que hizo posible todo lo demás: información que se copia y persiste.

Y ese, quizás, fue el primer paso que dio la vida hace miles de millones de años.

Con información de Gizmodo.

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