Un equipo de investigadores ha desarrollado un tipo de concreto que puede curarse a sí mismo aprovechando el poder del liquen sintético. Mejora notablemente intentos anteriores de producir hormigón «vivo» hecho con bacterias, ya que el nuevo material logra ser completamente autosuficiente.
Los científicos de Texas A&M University, en Estados Unidos, explican la importancia de su nuevo estudio, publicado en la revista Materials Today Communications, a través de una imagen: “Imagine el concreto sanando sus propias grietas como la piel humana recuperándose de un corte”, indicó en una nota de prensa la líder del equipo de investigación, la Dra. Congrui Grace Jin.
Inspirada en la naturaleza, la solución de Jin y su equipo incluyó el diseño de un hormigón con un sistema viviente de líquenes sintéticos, que combina hongos y cianobacterias, capaz de «curar” las fisuras sin intervención humana. El problema es enorme, ya que el hormigón es el material de construcción más usado en el mundo, pero tiene un defecto grave: se fisura rápidamente.
Inspiración natural
Según el estudio, estas grietas pueden desencadenar el colapso de edificios, puentes o carreteras, aunque sean muy pequeñas. Además, detectarlas y repararlas es muy costoso: solo en Estados Unidos se gastan decenas de miles de millones de dólares en mantener la infraestructura de concreto. Por eso, un hormigón que se repare en forma independiente representaría una revolución para la ingeniería moderna.
Hasta ahora, la idea de crear un concreto autorreparable mediante microbios ya se había probado en laboratorio, pero siempre con una limitación clave. Como explica la Dra. Jin en el comunicado, «la investigación del concreto autorreparable mediado por microbios se ha desarrollado durante más de tres décadas, pero sigue teniendo una limitación importante: ninguno de los enfoques actuales es completamente autónomo, ya que requieren un suministro externo de nutrientes», destacó.















