La bioimpresión 3D está abriendo una nueva etapa en la ciencia médica, y una de las figuras clave detrás de este avance es la investigadora mexicana Grissel Trujillo de Santiago, quien trabaja en el desarrollo de tecnologías capaces de organizar células vivas con precisión microscópica para imitar tejidos humanos.
Desde el laboratorio Advanced Biofabrication, que codirige, la científica investiga cómo fabricar estructuras biológicas complejas utilizando impresoras 3D. El objetivo a largo plazo es ambicioso: lograr la impresión de órganos humanos funcionales que algún día puedan utilizarse en trasplantes.
Trujillo, química farmacéutica bióloga originaria de Matamoros, Coahuila, se ha convertido en una referente en este campo gracias a un método innovador conocido como bioimpresión caótica. Esta técnica permite integrar distintos materiales y construir microestructuras que imitan la arquitectura natural de los tejidos humanos.
Bioimpresión 3D y el desafío de recrear tejidos vivos
Uno de los principales retos de la bioimpresión 3D es reproducir la compleja estructura de los tejidos del cuerpo humano. Las células deben organizarse en capas extremadamente delgadas, similares a las que existen en el organismo, sin dañarse durante el proceso de impresión.
Además, cuando los tejidos impresos son más gruesos, surge otro problema: las células del interior pueden morir por falta de oxígeno y nutrientes. Por eso, los científicos buscan crear redes de vasos sanguíneos diminutos que permitan alimentar estas estructuras.
La solución propuesta por Trujillo surgió al aplicar principios de la ingeniería química basados en flujos caóticos, capaces de generar estructuras microscópicas de forma rápida y controlada. Con esta estrategia, su equipo ha logrado producir fibras con microestructuras del tamaño de una célula de mamífero.
Aplicaciones de la bioimpresión 3D en medicina y alimentos
Las aplicaciones de esta tecnología van mucho más allá de la medicina regenerativa. En el laboratorio, el equipo de Trujillo desarrolla modelos tridimensionales que permiten estudiar tumores y probar tratamientos con mayor precisión, reduciendo la necesidad de experimentos con animales.
También investigan la posibilidad de imprimir comunidades de bacterias organizadas para estudiar la microbiota o desarrollar nuevos probióticos.
Otro proyecto clave es la startup Forma Foods, donde Trujillo participa como directora científica. La empresa utiliza principios de biofabricación para crear alternativas de carne vegetal con estructuras que imitan el tejido muscular real.
Aunque la impresión de órganos completos todavía enfrenta grandes desafíos científicos y regulatorios, los avances en bioimpresión ya están cambiando la forma en que se estudian enfermedades, se desarrollan alimentos y se imagina el futuro de la medicina.
Con información de WIRED.














