El motor eléctrico impreso en 3D desarrollado por investigadores del Massachusetts Institute of Technology podría cambiar la forma en que se fabrican los dispositivos electrónicos.
El equipo logró crear un motor funcional en apenas tres horas y con un costo aproximado de 50 centavos de dólar.
Este avance fue posible gracias a una nueva plataforma de impresión 3D multimaterial, capaz de trabajar con varios tipos de materiales al mismo tiempo. La tecnología permite producir todos los componentes del motor en una sola sesión de impresión, lo que reduce drásticamente los tiempos de fabricación y los costos.
El desarrollo podría tener un gran impacto en industrias como la robótica, la automoción o la medicina, donde los motores eléctricos son piezas fundamentales.
Motor eléctrico impreso en 3D: cómo funciona la tecnología
A diferencia de los procesos tradicionales, que requieren maquinaria especializada y complejas cadenas de suministro internacionales, el nuevo sistema utiliza una impresora 3D equipada con cuatro extrusores distintos.
Cada extrusor está diseñado para trabajar con materiales específicos, como componentes conductores o elementos magnéticos. De esta forma, la impresora puede construir el motor capa por capa durante el proceso de fabricación.
Una vez finalizada la impresión, el único paso adicional necesario es magnetizar los componentes magnéticos, lo que permite que el motor funcione correctamente.
El primer dispositivo creado con esta tecnología fue un motor lineal, un tipo de motor que produce movimiento en línea recta y que se utiliza en robots, sistemas ópticos y cintas transportadoras.
Sorprendentemente, el modelo impreso no solo funcionó correctamente, sino que incluso logró una fuerza de actuación varias veces superior a la de algunos motores lineales hidráulicos convencionales.
Un avance que podría cambiar la industria
Para lograr este resultado, los investigadores tuvieron que resolver varios desafíos técnicos.
Cada material requiere condiciones diferentes para solidificarse, por lo que el equipo diseñó extrusores específicos capaces de manejar conductores, aislantes y componentes magnéticos sin interferir entre sí.
Además, el sistema utiliza sensores y brazos robóticos que controlan con precisión la posición de cada capa durante la impresión, evitando errores que podrían afectar el rendimiento final.
El proyecto está liderado por el científico Luis Fernando Velásquez-García, quien señala que este desarrollo es solo el comienzo.
El objetivo a largo plazo es integrar más procesos dentro de la impresión 3D y fabricar dispositivos electrónicos cada vez más complejos.
Si la tecnología continúa avanzando, fabricar un motor eléctrico directamente en el lugar donde se necesita podría volverse algo común, reduciendo costos, residuos y tiempos de producción en todo el mundo.
Con información de Infobae.














