La existencia del Bosón de Higgs es una de las razones por las que todo tiene masa y existe; por eso se le llamó la 'partícula de Dios'
Hace 10 años, el 4 de julio de 2012, un abarrotado auditorio del CERN –en la frontera francosuiza– fue testigo de cómo sus colaboraciones científicas ATLAS y CMS presentaban pruebas convincentes del descubrimiento del bosón de Higgs.
“Hemos alcanzado un hito en nuestra comprensión de la naturaleza”, destacó el por entonces el director general del CERN, Rolf Heuer.
La noticia dio la vuelta al mundo y no era para menos: se confirmaba la existencia de un mecanismo predicho por los físicos teóricos en la década de 1960 y que ayuda a explicar mejor el universo que nos rodea.
La existencia del Bosón de Higgs es una de las razones por las que todo lo que vemos, incluyéndonos a nosotros mismos, todos los planetas y las estrellas, tiene masa y existe; por eso se le llamó la ‘partícula de Dios’. Los científicos han pasado esta última década catalogando sus propiedades, incluida la forma en que interactúa con otras partículas.
El estudio detallado del bosón de Higgs podría ayudar a los científicos a resolver misterios que el modelo estándar no logra explicar.
Por ejemplo, el modelo estándar no tiene explicación para la materia oscura, una sustancia sombría que lanza su peso alrededor del cosmos, ejerciendo una atracción gravitacional necesaria para explicar una variedad de observaciones astronómicas. Tampoco puede explicar por qué el universo está compuesto principalmente de materia en vez de antimateria.
El bosón de Higgs en realidad es una onda u oscilación en este campo, algo difícil de imaginar. “En algún momento hay que olvidar la idea de que se pueden visualizar todas estas cosas, basadas en probabilidad, dualidad de entes, interacciones que no son choques, etcétera”
“Lo que vemos realmente en estos detectores son los productos que surgen de la desintegración del bosón de Higgs, no al propio bosón, una onda o partícula altamente inestable”.
De hecho, solo aparece en una de cada mil millones de colisiones del LHC y para confirmar que es él se requiere un cuidadoso análisis estadístico, usando enormes cantidades de datos y seleccionando solo las colisiones que interesan.
A finales de ese año, el LHC se paró para realizar labores de mantenimiento y actualizarlo. En abril de 2022 arrancó de nuevo para preparar su tercer periodo de toma de datos o Run 3, que oficialmente comenzará este 5 de julio, justo un día después de las celebraciones del décimo aniversario.
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