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En plena era digital, una de las preguntas que más divide a familias y escuelas es la misma: ¿cuándo es el momento ideal para dar el primer smartphone? La respuesta acaba de volverse más incómoda gracias a un nuevo estudio que analizó a más de 10.000 adolescentes y encontró que recibir un celular demasiado temprano podría afectar la salud.
La investigación, publicada en Pediatrics y realizada por el Children’s Hospital of Philadelphia junto con universidades de California y Columbia, detectó que los niños que tenían un smartphone a los 12 años presentaban un mayor riesgo de:
31% más probabilidades de depresión
40% más riesgo de obesidad
62% más falta de sueño
Todo esto en comparación con quienes aún no tenían un dispositivo propio.
Lo más sorprendente: los investigadores no analizaron cómo usaban el teléfono, sino simplemente el hecho de tenerlo.
El Dr. Ran Barzilay, autor principal, explicó que la adolescencia temprana es una etapa especialmente sensible, con cambios importantes en el sueño, el ánimo y la autopercepción.
Para las familias, el dilema se vuelve aún más complejo.
En Estados Unidos, el 95% de los adolescentes entre 13 y 17 años ya tiene un smartphone, y el acceso se está adelantando cada vez más: incluso un 30% de los niños de 8 a 10 años cuenta con uno.
Los investigadores dejan claro que no buscan demonizar la tecnología. Los teléfonos también pueden aportar beneficios como mayor seguridad, apoyo escolar y conexión social.
El punto es entender que dar un smartphone no es una decisión menor, y puede influir en el bienestar emocional y físico.
Los especialistas recomiendan crear reglas claras en casa, evitar su uso durante la noche y revisar juntos los ajustes de privacidad.
También señalan que los padres no necesitan esperar conclusiones definitivas para actuar: entregar a un niño acceso ilimitado a internet implica riesgos evidentes.
El estudio no fija una edad exacta, pero sí muestra que dar un smartphone demasiado pronto se asocia con peores indicadores de salud.
Futuros análisis buscarán entender qué tipo de uso es más dañino y qué grupos son más vulnerables.
Mientras tanto, la conclusión es clara: es una decisión que debe tomarse con calma, información y límites.
Porque, como advierte Barzilay, “cuando le das un teléfono a tu hijo, estás influyendo directamente en su salud”.
Con información de DW.
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