Con comisión de cero pesos, Banco Azteca facilita los envíos a Venezuela a través de Western Union y MoneyGram tras contingencia por sismos.
La gestión de crisis tras un desastre natural requiere no solo de brigadas de rescate, sino de la reactivación inmediata de los flujos de capital que sostienen el consumo básico. Tras los sismos registrados recientemente en Sudamérica, la comunidad migrante busca acelerar el soporte económico hacia las zonas afectadas. Bajo la convicción de que «hoy, más que nunca, estar cerca marca la diferencia», Banco Azteca modificó sus lineamientos operativos para suspender el cobro de comisiones en las transferencias de ayuda, buscando mitigar los efectos de la emergencia en la economía familiar.
El daño a la infraestructura habitacional y comercial tras un sismo eleva los costos de vida de forma imprevista. En estas circunstancias, la pérdida de valor del dinero en tránsito debido a costos bancarios ralentiza la recuperación. La institución financiera formalizó esta exención de cobros «como una muestra de profunda solidaridad con la comunidad venezolana y sus familias», permitiendo que los recursos se destinen por completo a la compra de víveres, medicamentos y materiales de reconstrucción, sin deducciones intermedias en el proceso de envío.
La viabilidad de esta medida de emergencia descansa en la conectividad con operadores globales de remesas. Para asegurar que los envíos a Venezuela se procesen de forma ágil, la entidad bancaria habilitó la tasa cero a través de las redes de Western Union y MoneyGram. Los usuarios disponen de dos vías de atención para realizar las transferencias: el servicio directo en ventanilla dentro de las sucursales físicas y la plataforma digital de la App de Banco Azteca, lo que reduce los tiempos de espera y evita la saturación de los canales tradicionales.
La ventana de apoyo financiero cuenta con términos específicos para garantizar su efectividad durante el periodo de reconstrucción. La política de gratuidad para los envíos a Venezuela estará vigente hasta el 10 de julio de 2026, aplicando de manera uniforme a cualquier monto transferido. Al estipular que la medida abarca todos los rangos de capital sin condiciones restrictivas, la organización busca asegurar que «cada centavo llegue íntegro a su destino», facilitando el flujo continuo de asistencia durante las semanas críticas posteriores al desastre.
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