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¿Habías escuchado del Bluesnarfing?
El Bluetooth se ha vuelto parte de la vida diaria gracias a audífonos inalámbricos, relojes inteligentes y otros dispositivos conectados.
Sin embargo, mantener esta función encendida todo el tiempo puede convertirse en un riesgo silencioso para la seguridad del celular.
Existen ataques que aprovechan esta conexión para acceder a información personal sin que el usuario lo perciba.
Uno de los más preocupantes es el bluesnarfing, una técnica que explota vulnerabilidades del Bluetooth para robar datos de forma discreta, sobre todo en espacios públicos y concurridos.
Especialistas en ciberseguridad advierten que los dispositivos con Bluetooth activo y visible pueden ser detectados fácilmente por atacantes que se encuentren a menos de 10 metros de distancia, como en el metro, aeropuertos o cafeterías.
A diferencia de otros métodos, el bluesnarfing no requiere autorización del usuario.
Los delincuentes fuerzan la conexión aprovechando fallos en el emparejamiento y, una vez dentro, pueden acceder a la agenda de contactos, correos electrónicos, fotografías e incluso mensajes SMS.
Este último punto resulta especialmente delicado cuando el usuario utiliza códigos enviados por mensaje de texto para la verificación en dos pasos de aplicaciones bancarias, ya que el atacante podría interceptar esas claves y acceder a cuentas personales.
Antes, dejar el Bluetooth encendido se asociaba principalmente con un mayor consumo de batería.
Hoy, con la llegada del Bluetooth Low Energy, el problema ya no es la energía, sino la seguridad de los datos.
Además del bluesnarfing, existe el bluejacking, una técnica más simple que permite enviar mensajes no solicitados a dispositivos cercanos. Aunque suele usarse para bromas o publicidad, demuestra lo fácil que es interactuar con un celular sin permiso.
Para reducir riesgos, los expertos recomiendan acciones sencillas pero efectivas:
Apagar el Bluetooth cuando no se esté utilizando.
Evitar que el dispositivo sea visible de forma permanente.
Mantener el sistema operativo actualizado con los últimos parches de seguridad.
Rechazar solicitudes de emparejamiento de dispositivos desconocidos y desactivar la conexión ante cualquier alerta sospechosa.
Con pequeños cambios en los hábitos diarios, es posible disminuir de forma significativa la exposición a ataques invisibles y proteger la privacidad personal.
El Bluetooth tradicional, presente desde finales de los años 90, está diseñado para conexiones continuas y transferencias de datos constantes, como el audio en audífonos inalámbricos. Su principal desventaja es el mayor consumo de batería.
En cambio, Bluetooth Low Energy (BLE) fue creado para intercambios breves y de bajo volumen de datos, como los que realizan relojes inteligentes, pulseras deportivas o sensores domésticos. Su gran ventaja es el bajo consumo energético, lo que permite que los dispositivos permanezcan conectados por más tiempo sin agotar la batería.
Aunque BLE es más eficiente, ambos tipos de Bluetooth pueden representar riesgos si no se utilizan con precaución. Por ello, la clave está en usar la conexión solo cuando sea necesaria y no dejarla activa de forma permanente.
Con información de Infoabe.
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