China está modificando las reglas que determinan qué tecnologías avanzadas pueden salir del país. Las autoridades anunciaron medidas relacionadas con inteligencia artificial, semiconductores, biomedicina, energía solar y drones, en un contexto de creciente competencia internacional por controlar desarrollos considerados estratégicos.
El Ministerio de Comercio y el Ministerio de Ciencia y Tecnología presentaron una propuesta para actualizar el catálogo chino de tecnologías prohibidas o restringidas para exportación. El documento contempla 40 tecnologías, de las cuales 23 corresponden al campo de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial entra en el nuevo esquema
La propuesta incluye grandes modelos, agentes de inteligencia artificial, clústeres de cómputo y determinadas tecnologías de procesamiento de información. Sin embargo, los desarrollos que ya pertenecen al dominio público mediante código abierto o publicaciones académicas quedan fuera del alcance planteado.
Mientras se define la versión definitiva, China estableció un sistema temporal de registro previo para determinadas transferencias tecnológicas. Las empresas deberán informar operaciones como transferencias de propiedad intelectual, licencias para utilizar tecnología en otros países y algunos cambios de control hacia entidades extranjeras.
No te pierdas: Un reloj inteligente podría detectar riesgos antes de enfermar
Los drones también tendrán nuevas reglas
China anunció además una actualización independiente de sus controles para drones y componentes relacionados. Las medidas incluyen determinadas tecnologías de navegación autónoma, control de vuelo, percepción y evasión de obstáculos, motores de alto rendimiento y otros componentes que pueden tener aplicaciones civiles y militares.
Las nuevas disposiciones sobre drones entrarán en vigor el 18 de noviembre de 2026. Las autoridades chinas aseguran que buscan impedir usos no pacíficos sin frenar el comercio internacional legítimo de productos civiles.
Los cambios muestran cómo tecnologías que hace pocos años tenían principalmente aplicaciones comerciales ahora forman parte de las estrategias de seguridad y competencia industrial. Inteligencia artificial, chips y sistemas autónomos se convierten así en elementos cada vez más vigilados dentro del comercio tecnológico mundial.


















