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Un grupo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Gotemburgo, acaba de lograr lo que parecía imposible: fabricar micromotores ópticos tan diminutos que cada uno es más pequeño que una célula humana… y que funcionan únicamente con luz láser.
El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, marca un antes y un después en la ingeniería moderna.
Hasta ahora, los engranajes mecánicos no podían reducirse por debajo de una décima de milímetro.
Pero este equipo rompió esa barrera al usar luz en lugar de piezas mecánicas tradicionales, creando diminutos motores capaces de girar, empujar e incluso mover microespejos dentro de un chip.
Cada micromotor está hecho de silicio y mide entre 8 y 16 micrómetros de diámetro, aproximadamente el tamaño de una célula.
Lo más asombroso es que no necesitan cables, imanes ni baterías: solo un rayo láser que les da energía y dirección.
La clave está en las llamadas metasuperficies ópticas, estructuras con miles de “meta-átomos” que manipulan la luz para generar fuerza y movimiento.
Al cambiar la intensidad o la polarización del láser, los investigadores pueden controlar la velocidad y dirección del giro con precisión, sin ningún contacto físico.
Estos micromotores pueden girar durante horas sin degradarse y sincronizarse entre sí, formando trenes de engranajes microscópicos que funcionan igual que un reloj… pero a escala celular.
El avance no solo sirve para mover piezas minúsculas: los científicos también crearon sistemas que transforman la rotación en movimiento lineal, como un piñón y cremallera, o microespejos controlados por luz capaces de redirigir haces ópticos.
Las aplicaciones potenciales son enormes:
Óptica de precisión y sensores dentro de chips.
Comunicaciones fotónicas ultrarrápidas.
Microbombas o válvulas biológicas dentro del cuerpo humano.
Manipulación de células sin contacto físico.
Además, los micromotores funcionan con láser infrarrojo, una longitud de onda segura para los tejidos vivos, lo que los vuelve biocompatibles y abre la puerta a su uso en medicina y biotecnología.
Este descubrimiento redefine lo que entendemos por mecánica.
Los científicos creen que en el futuro estas “metamáquinas” podrían programarse para moverse, reaccionar o incluso comunicarse entre sí usando solo luz.
Desde la robótica médica hasta la exploración de materiales a nanoescala, los micromotores ópticos marcan el inicio de una nueva era: la de las máquinas de luz, donde los engranajes y motores caben literalmente dentro de una célula.
Con información de Muy interesante.
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