Parece ciencia ficción, pero no lo es en absoluto. A pesar de que la palabra teletransporte se vincula a menudo con enviar una persona u objeto, de forma casi instantánea al otro lado del mundo o de la galaxia, la teletransportación cuántica envía información.
La tecnología se basa en el entrelazamiento cuántico o, como Einstein lo bautizó: “acción fantasmagórica a distancia”. Se trata de un fenómeno por el que dos partículas individuales actúan como un sistema de onda única. En pocas palabras: dos partículas que están “unidas” sin importar la distancia, si a una le suministramos información, la otra también la tiene. Y en esto se ha basado un equipo de científicos de la Universidad de Oxford para enviar información de forma instantánea.
Se trata de un hito fundamental, ya que acerca la tan esperada computación cuántica a su uso práctico a gran escala. Los científicos, liderados por Dougal Main han utilizado una interfaz de red fotónica para vincular con éxito dos procesadores cuánticos separados y así formar un solo ordenador cuántico. Los resultados se han publicado en Nature.
El avance aborda el «problema de escalabilidad» de la computación cuántica: un ordenador cuántico lo suficientemente potente como para revolucionar la industria tendría que ser capaz de procesar millones de cúbits o bit cuántico. Sin embargo, para agrupar todos estos procesadores en un solo dispositivo se necesitaría una máquina de un tamaño inmenso. En este nuevo enfoque, se vinculan pequeños dispositivos cuánticos entre sí, lo que permite distribuir los cálculos a través de la red. En teoría, no hay límite para la cantidad de procesadores que podrían estar en la red.
Fuente: larazon.es
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