con imágenes tomadas de la red
Simulación celular dio un salto histórico gracias a un equipo internacional de científicos que logró recrear por computadora el ciclo completo de vida de una bacteria, desde su funcionamiento interno hasta su división.
El experimento, liderado por investigadores del J. Craig Venter Institute y la Universidad de Illinois, utilizó inteligencia artificial y supercomputadoras para construir un modelo digital que muestra cómo se organiza una célula en cada momento de su existencia.
El organismo elegido fue JCVI-Syn3A, una bacteria sintética con el genoma más simple conocido, compuesta por solo 493 genes. Su estructura básica la convirtió en el modelo ideal para mapear cada reacción química y cada movimiento dentro de la célula durante sus 105 minutos de vida.
Aunque en la naturaleza este proceso ocurre en menos de dos horas, la simulación requirió seis días de procesamiento intensivo.
El avance en simulación celular permitió a los científicos observar, con un nivel de detalle sin precedentes, cómo funciona una célula desde dentro.
Para lograrlo, combinaron modelos matemáticos con simulaciones espaciales en cuatro dimensiones, integrando el tiempo a las tres dimensiones físicas. Esto hizo posible seguir la actividad de componentes clave como ribosomas y ADN en tiempo real.
Uno de los hallazgos más importantes fue que las reacciones químicas dentro de la célula no ocurren al azar. Por el contrario, siguen una organización precisa que evita fallos en su funcionamiento y permite que la célula se divida correctamente.
Además, el modelo reveló fenómenos que antes eran invisibles para la ciencia, como la distribución desigual de metabolitos dentro del citoplasma.
Más allá del logro técnico, esta simulación celular abre nuevas posibilidades en la investigación científica. El modelo digital permite probar múltiples escenarios sin necesidad de experimentar directamente con organismos vivos.
Esto podría facilitar el desarrollo de nuevas terapias genéticas y medicamentos, acercando a la medicina a un enfoque mucho más personalizado.
Sin embargo, el reto sigue siendo enorme. Si simular una célula con menos de 500 genes ya requiere días de supercomputación, replicar una célula humana con alrededor de 20,000 genes, representa un desafío mucho mayor.
Aun así, los científicos consideran que este avance marca el inicio de una nueva etapa, donde la inteligencia artificial y la biología trabajan juntas para entender, y eventualmente predecir, los procesos que hacen posible la vida.
Con información de Infobae.
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