Ciencia

¿Está México listo para la revolución científica con inteligencia artificial?

La inteligencia artificial en la ciencia está transformando la forma en que se produce conocimiento en el mundo.

Sin embargo, expertos reunidos en El Colegio Nacional plantearon una pregunta clave:

¿tendrá México la capacidad para participar activamente en esta nueva etapa o solo será un espectador de la transformación?

Durante el encuentro Retos y oportunidades de la Inteligencia Artificial para la Ciencia, especialistas coincidieron en que estas herramientas no crean conocimiento por mismas, pero permiten generarlo con mucha mayor rapidez.

El neurofisiólogo Pablo Rudomin, investigador emérito del Cinvestav y miembro de El Colegio Nacional, explicó que el avance reciente de estas tecnologías no tiene precedentes claros en la historia de la ciencia. Hoy existen sistemas capaces de analizar grandes cantidades de información, generar código, proponer hipótesis y resumir décadas de investigación en cuestión de segundos.

Este escenario también abre nuevas preguntas para la comunidad científica: qué significa el conocimiento cuando una máquina puede producirlo más rápido que una persona, cómo entender la autoría en un descubrimiento donde participa un algoritmo y de qué manera debe evolucionar la educación científica.

Inteligencia artificial en la ciencia: velocidad sin precedentes

La discusión también abordó el impacto reciente de nuevos modelos de inteligencia artificial. El investigador Ranier Gutiérrez explicó que diciembre de 2025 marcó un momento clave con la aparición casi simultánea de Gemini 3.0, desarrollado por Google, y Claude Opus 4.5 de Anthropic.

Este momento fue denominado por algunos especialistas como el “diciembre disruptivo”, ya que los nuevos modelos comenzaron a mostrar capacidades avanzadas para razonar, planificar y acelerar procesos de investigación.

Según los expertos, el impacto ya se observa en campos como la biología, la astrofísica, la genómica y las neurociencias.

Un cambio que también plantea retos éticos

Otros investigadores señalaron que estas herramientas ya están modificando la dinámica cotidiana del trabajo científico. Por ejemplo, el académico Isaac Rudomin explicó que actualmente utiliza asistentes como ChatGPT o Gemini para tareas de programación y análisis.

Procesos que antes podían tardar meses ahora se realizan en cuestión de días o semanas. Aun así, los científicos enfatizan que el investigador sigue siendo quien dirige el proceso y decide cómo utilizar estas herramientas.

Especialistas como María del Pilar Gómez Gil y Enrique Hernández Lemus coinciden en que la inteligencia artificial es una tecnología poderosa que debe utilizarse con cautela.

Para ellos, el verdadero desafío no es solo tecnológico. El reto será aprender a integrar estas herramientas de manera crítica, ética y responsable dentro del proceso científico.

Con información de La Crónica.

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