El calor de la inteligencia artificial podría calentar ciudades enteras

Una instalación tecnológica moderna conectada mediante tuberías a edificios urbanos, con una representación visual del flujo de calor recuperado.
El calor de la inteligencia artificial podría calentar ciudades enteras

Cada vez que utilizamos inteligencia artificial, vemos una película en streaming o guardamos fotografías en la nube, detrás de esa actividad existe una infraestructura física que necesita electricidad y refrigeración.

Los centros de datos albergan miles de servidores que procesan información constantemente. Durante ese trabajo, los equipos generan calor que normalmente se expulsa al ambiente mediante sistemas de enfriamiento.

Pero ¿y si esa energía térmica pudiera aprovecharse en lugar de desperdiciarse?

Esa es la propuesta de una tecnología que está ganando terreno: recuperar el calor residual de los centros de datos y utilizarlo como fuente de calefacción para edificios y comunidades.

Finlandia ya explora esta solución

Uno de los ejemplos más interesantes se encuentra en Finlandia. En la localidad de Mäntsälä, el calor residual de un centro de datos ha contribuido a calentar viviendas mediante una red de calefacción urbana.

Según un reporte de Bloomberg publicado en mayo de 2025, la instalación llegó a proporcionar calor equivalente al consumo de aproximadamente 2,500 hogares.

El modelo también se está ampliando en otras ciudades finlandesas. Microsoft y la empresa energética Fortum desarrollan proyectos para recuperar el calor de nuevos centros de datos y distribuirlo a través de redes municipales. La iniciativa para la región de Espoo, Kirkkonummi y Kauniainen contempla abastecer a unos 250,000 usuarios cuando el sistema esté operativo.

La idea consiste en aprovechar un subproducto de la actividad digital para reducir la necesidad de producir calor mediante otras fuentes de energía.

¿Cómo se convierte el calor en calefacción?

El proceso requiere algo más que instalar tuberías junto a los servidores.

Primero, los sistemas de refrigeración capturan parte del calor generado por los equipos informáticos. Después, intercambiadores térmicos transfieren esa energía al agua sin mezclarla directamente con los circuitos de refrigeración.

Como el agua recuperada puede no alcanzar la temperatura necesaria para calentar viviendas, se utilizan bombas de calor industriales que elevan su temperatura. Finalmente, el agua caliente se distribuye mediante una red de tuberías hasta los edificios conectados.

Este sistema funciona mejor cuando los centros de datos se encuentran cerca de una infraestructura de calefacción urbana. También depende del costo de instalación, la demanda energética local y la disponibilidad de usuarios que puedan aprovechar el calor.

¿Podría funcionar en otros países?

La tecnología no está limitada a las regiones frías. El calor recuperado también puede utilizarse en instalaciones industriales, invernaderos y procesos que requieren agua caliente.

En ciudades con climas cálidos, su aplicación tendría que adaptarse a las necesidades locales. Podría resultar más útil para determinados procesos industriales o para producir agua caliente que para calentar viviendas durante el invierno.

Además, recuperar calor no elimina el consumo eléctrico de los centros de datos ni resuelve por sí solo su impacto ambiental. Su beneficio depende de la energía que utilizan, de la eficiencia de los equipos y de qué fuente de calor sustituyen.

El futuro digital también necesita aprovechar mejor la energía

La expansión de la inteligencia artificial está impulsando la construcción de instalaciones informáticas cada vez más potentes. Esto obliga a buscar nuevas formas de reducir sus costos energéticos y aprovechar mejor los recursos que utilizan.

Recuperar el calor residual ofrece una alternativa concreta: conectar la infraestructura digital con las necesidades energéticas de las ciudades.

En el futuro, un centro de datos podría ser mucho más que un edificio lleno de servidores. También podría convertirse en un proveedor de energía térmica para su entorno.

La innovación no siempre consiste en producir más energía. En ocasiones, el verdadero avance está en aprovechar la que antes terminaba perdiéndose.

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