imagen tomada de fastcompany.mx
El juicio contra Meta en Los Ángeles se ha convertido en uno de los procesos legales más relevantes contra una red social. En él, el CEO Mark Zuckerberg ha declarado bajo juramento, pero correos y documentos internos de la compañía están sembrando dudas sobre su versión.
La demanda central fue presentada por una joven identificada como K.G.M., quien asegura que desarrolló una adicción a Instagram desde los nueve años y que esto afectó gravemente su salud mental durante la adolescencia. Sin embargo, el caso va más allá: hay más de 1,600 demandantes, cientos de familias y más de 250 distritos escolares con acusaciones similares contra varias plataformas, entre ellas YouTube, TikTok y Snap. Estas dos últimas lograron acuerdos económicos previos, mientras Meta y Google siguen en el proceso.
En medios estadounidenses se repite una comparación constante: el caso recuerda a los juicios contra las tabacaleras de los años noventa. La acusación sostiene que Meta diseñó funciones como el scroll infinito, los “me gusta” y las notificaciones push con el objetivo deliberado de aumentar el tiempo de uso, incluidos los menores.
Los documentos internos son clave. Durante el juicio, el abogado de la demandante presentó correos en los que empleados advertían sobre los riesgos. En uno de ellos, un investigador afirmaba que “Instagram es una droga… somos básicamente traficantes”, según reportó el Financial Times. Otro informe estimaba que en 2015 había cuatro millones de usuarios menores de 13 años en la plataforma, pese a que Zuckerberg había señalado ante el Congreso que no podían usarla.
Zuckerberg aseguró ante el jurado que la empresa nunca buscó maximizar el tiempo en pantalla, sino ofrecer valor a largo plazo. Sin embargo, la acusación presentó emails entre 2013 y 2022 donde el aumento del tiempo de uso aparece como meta interna. También se mostraron documentos del director de Instagram con objetivos concretos de minutos diarios de uso.
Otro momento tenso surgió al hablar de los filtros faciales. En 2019, expertos consultados por la propia empresa alertaron sobre efectos negativos en adolescentes, vinculados a problemas de bienestar y dismorfia corporal. Aun así, la restricción se levantó. Zuckerberg defendió la decisión argumentando que prefería no limitar la expresión de los usuarios.
El proceso podría extenderse hasta finales de marzo, según reportes de Bloomberg. Para Meta, el resultado no solo implicaría consecuencias económicas: una sentencia desfavorable podría abrir la puerta a miles de demandas similares en todo el mundo.
Mientras la compañía sostiene que no está demostrado científicamente que las redes sociales generen adicción y que la ley la protege del contenido de los usuarios, la acusación insiste en que el caso no trata del contenido, sino del diseño deliberado de la plataforma.
Con información de Xataka.
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