Encélado, una diminuta luna de Saturno de apenas 500 km de diámetro, vuelve a estar en el centro del interés científico.
Un reciente estudio confirma que su océano subterráneo contiene moléculas orgánicas complejas, similares a las que en la Tierra dieron origen a la vida.
Estas revelaciones refuerzan la idea de que este mundo helado es el lugar más prometedor del Sistema Solar para buscar vida extraterrestre.
El hallazgo se basa en un nuevo análisis de los datos recopilados por la sonda Cassini en 2008, cuando atravesó a gran velocidad los géiseres gigantes que brotan del Polo Sur de Encélado.
Hasta ahora, se había detectado materia orgánica en el anillo E de Saturno, pero no estaba claro si provenía del océano subterráneo.
Secretos del mar de Encélado, la luna de Saturno
Ahora, los científicos han confirmado que esas moléculas surgen directamente del mar interior de la luna, incluyendo compuestos más complejos como éteres y ésteres, capaces de formar sustancias biológicamente relevantes como la pirimidina, esencial para el ADN y ARN.
“No hay ningún otro mundo oceánico donde hayamos encontrado estas sustancias orgánicas”, afirma Nozair Khawaja, líder del estudio en la Universidad Libre de Berlín.
Gracias a décadas de análisis de los datos de Cassini, los investigadores pudieron identificar los granos de hielo más recientes expulsados por los géiseres y rastrear su origen hasta el océano interno.
Además de la presencia de moléculas orgánicas, Encélado cuenta con los tres ingredientes clave para la vida: agua líquida, energía y elementos químicos esenciales como:
- carbono
- oxígeno
- hidrógeno
- nitrógeno
- fósforo
- azufre
Esto convierte a esta luna en un laboratorio natural ideal para estudiar cómo podría surgir vida fuera de la Tierra.
Aunque los datos no permiten confirmar la existencia de vida microbiana, los investigadores subrayan la necesidad de nuevas sondas espaciales con instrumentos avanzados capaces de explorar el océano bajo el hielo.
La ESA ya planea una misión prioritaria para estudiar Encélado, aunque no se espera que llegue antes de 2050.
Mientras tanto, Encélado mantiene su título como el candidato número uno para buscar vida extraterrestre, aunque otras lunas oceánicas de Júpiter como Europa o Ganímedes podrían disputar ese lugar en las próximas décadas.
Con información de El País.















