La energía solar espacial empieza a perfilarse como una de las tecnologías más ambiciosas del sector energético global. La idea de esta nueva apuesta es capturar la radiación solar fuera de la Tierra para reenviarla a distintas zonas, con el objetivo de ofrecer electricidad renovable y continua, sin depender del clima, del día o de la noche.
A diferencia de los parques solares o eólicos convencionales, esta nueva tecnología busca poner en órbita un sistema de satélites para recibir, sin interferencia, la radiación solar.
Posteriormente, esta radiación se enviará por microondas a una central terrestre, conocida como rectenna, para convertirla en electricidad que pueda utilizarse en casas o en industrias.
Actualmente, Japón, Estados Unidos y el Reino Unido son algunos de los países que han apostado por la investigación en este tipo de generación de energía. Entre los modelos que se analizan, hay dos rutas principales: satélites de gran tamaño en órbita o un sistema modular, compuesto por múltiples unidades pequeñas que trabajan de forma coordinada.
Para Enrique Ochoa Reza, consultor y miembro de consejos de administración de empresas de tecnología y energía, la idea es prometedora, pero enfrenta obstáculos importantes.
“Los principales retos son el alto costo de lanzamiento, la complejidad de ensamblar y operar infraestructura en el espacio, así como la necesidad de regulaciones claras para la transmisión inalámbrica de energía”, señala.
Otro de los retos para países como México es la falta de infraestructura aeroespacial para poner en órbita este tipo de tecnología. Hasta 2024, el costo de poner un satélite en órbita requiere una inversión inicial entre 10 y 15 mil dólares, esto, si consideramos que no hay fallas en el lanzamiento o retrasos.
A pesar del reto que supone para los países, Enrique Ochoa Reza considera que la energía solar espacial podría convertirse en una fuente clave para garantizar un suministro constante en zonas críticas.
“En términos prácticos, la energía espacial podría: entregar electricidad constante en horas pico sin quemar gas natural adicional; apoyar regiones con congestionamiento de la transmisión; permitir el restablecimiento inmediato en zonas afectadas por huracanes o inundaciones; y reducir la quema de combustibles fósiles”, explica.
Por ahora, este proyecto se mantiene como una idea a largo plazo, pero ha generado un mayor interés internacional. Tan solo en el Foro Económico de Davos 2026 se presentó la energía eléctrica espacial como una alternativa de suministro para los centros de datos de inteligencia artificial, un área con un alto consumo de energía.
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