Liraglutida, un fármaco ampliamente utilizado en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, ha mostrado un efecto significativo en la reducción de la migraña crónica, según un estudio preliminar presentado en el último congreso de la European Academy of Neurology.
Esta investigación apunta a que el medicamento podría reducir casi a la mitad los días de dolor en pacientes con migrañas persistentes y resistentes a tratamientos previos.
La investigación, dirigida por el neurólogo Simone Braca en la Universidad de Nápoles Federico II, incluyó a 31 personas con obesidad y cuadros de migraña frecuente o crónica. Durante 12 semanas, los pacientes recibieron liraglutida en dosis progresivas: primero 0,6 miligramos diarios y luego 1,2 miligramos. Al finalizar el ensayo, se observó que la media de días con dolor de cabeza había disminuido de 20 a 9 al mes.
Los resultados fueron especialmente alentadores entre aquellos que no habían experimentado mejoras con terapias habituales. En siete pacientes, la frecuencia de los episodios se redujo en un 75 %, y en un caso concreto, las migrañas desaparecieron por completo. Además, se comprobó que el beneficio no estaba asociado a la pérdida de peso, un factor especialmente relevante, ya que permite descartar que ese fuera el origen de la mejora clínica.
Los investigadores consideran que este efecto podría deberse a que la liraglutida reduce la presión intracraneal, posiblemente al disminuir la producción de líquido cefalorraquídeo. También se baraja que el fármaco influya sobre la liberación del péptido CGRP, una sustancia relacionada con el dolor durante los episodios de migraña.
Una línea alternativa sugiere que la eficacia del fármaco puede deberse a su influencia en el metabolismo de la glucosa, dado que estudios previos han vinculado alteraciones glucémicas con la aparición de migrañas. Aunque el estudio no midió directamente estos mecanismos, los autores lo consideran una vía prioritaria para futuros ensayos.
La doctora Alex Sinclair, neuróloga en la Universidad de Birmingham, valoró el hallazgo como «una línea de investigación muy interesante», aunque advirtió sobre las limitaciones del estudio. «Es una muestra pequeña y no incluyó grupo placebo, por lo que hay que ser prudentes», explicó el especialista.
La ausencia de un grupo de control es una debilidad significativa, especialmente en estudios sobre migrañas, donde el efecto placebo puede tener una influencia considerable. Sin embargo, el equipo dirigido por Braca argumenta que la magnitud de la mejora y el historial de fracasos terapéuticos anteriores refuerzan la solidez de los resultados.
Fuente: elconfidencial.com
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