Investigadores de la NASA, en colaboración con científicos italianos de la Universidad de Trento, hallaron una gigantesca cavidad en la Luna que podría servir como futuro refugio y base para la experimentación científica.
Aunque no es la primera cueva lunar descubierta, su tamaño y accesibilidad la hacen particularmente prometedora.
¿Cómo es este hallazgo del potencia refugio lunar y dónde se ubica?
Este imponente tubo de lava lunar se encuentra a unos 400 kilómetros de donde aterrizó el Apolo 11, la histórica misión que llevó a la humanidad por primera vez a la Luna. Un estudio realizado con radar ha permitido identificar la boca de entrada y los primeros tramos de una galería que se extiende hasta un centenar de metros bajo la superficie.
Las dimensiones de esta cavidad son impresionantes: un agujero de 45 metros de diámetro y hasta 80 metros de largo. Cuando la luz solar incide verticalmente, revela un fondo de la cueva que alcanza aproximadamente 150 metros más abajo, completamente tapizado de rocas. Se cree que su origen se debe al colapso de un tubo de lava en épocas remotas, un fenómeno geológico también observado en zonas volcánicas de nuestro planeta.
¿Por qué es crucial para futuras misiones lunares?
Los descubridores italianos destacan que la accesibilidad y la inclinación de este conducto son muy prometedoras para establecer una base lunar. Sugieren que este tipo de cuevas podrían ser comunes bajo las llanuras lunares. Esta posibilidad es crucial para las futuras misiones lunares, ya que la superficie de la Luna es extremadamente hostil, con temperaturas que oscilan entre los 127 y los -173 grados Celsius. Un refugio subterráneo ofrecería protección natural contra estas condiciones extremas y la radiación.














