Tres futuros autos eléctricos protagonizan una portada editorial con enfoque futurista sobre la próxima generación de EV.
Los autos eléctricos que llegarán durante la segunda mitad de esta década muestran un mercado muy diferente al de los primeros EV. Ya no basta con ofrecer cero emisiones y una gran pantalla: los fabricantes están peleando por autonomía, velocidad de carga, desempeño y, cada vez más, precio.
Entre finales de 2026 y 2030 aparecerán desde pickups eléctricas que buscan colocarse alrededor de los 25,000 dólares hasta deportivos con más de 1,000 caballos de fuerza. Ford, BMW, Mercedes-Benz, Ferrari, Porsche, Toyota, Rivian y varias marcas emergentes preparan productos para prácticamente todos los segmentos.
La Ford Fathom será el primer producto desarrollado sobre la nueva Universal EV Platform de la compañía. La pickup tendrá dimensiones cercanas a las de una Maverick, utilizará arquitectura eléctrica de 400 volts y baterías de litio-ferrofosfato con el objetivo de reducir costos. Ford plantea un precio inicial de 29,945 dólares y producción en Kentucky a partir de 2027.
Todavía más radical será la propuesta de Slate. Su pequeña pickup eléctrica elimina elementos que hoy parecen indispensables: no tendrá sistema de audio convencional ni pantalla central de infoentretenimiento. En su lugar habrá un soporte para utilizar el teléfono del propietario. El Slate Truck apunta a un precio cercano a 25,000 dólares, 205 millas de autonomía y un motor trasero de 181 hp.
El mensaje detrás de ambos proyectos es claro: una parte de la próxima batalla eléctrica no estará en fabricar el vehículo más sofisticado, sino en conseguir que más compradores puedan pagarlo.
Ferrari prepara el Luce, su primer automóvil totalmente eléctrico. Tendrá cuatro motores que producirán 1,035 hp y, según las cifras previstas por la marca, podrá acelerar de 0 a 100 km/h en unos 2.5 segundos.
Su batería de 122 kWh debería entregar cerca de 300 millas de autonomía y admitir recargas de hasta 350 kW. El precio esperado ronda los 640,000 dólares.
Mercedes-AMG irá todavía más lejos con la nueva generación del GT 4-Door eléctrico. Su arquitectura AMG.EA utilizará tres motores eléctricos de flujo axial y ofrecerá hasta 1,153 hp. Mercedes anticipa una aceleración de 0 a 60 mph cercana a dos segundos y una batería capaz de pasar del 10 al 80% en aproximadamente 11 minutos bajo las condiciones adecuadas de carga.
Porsche también trabaja en reemplazos eléctricos para los 718 Cayman y Boxster. Las versiones iniciales podrían arrancar alrededor de 450 hp, mientras configuraciones posteriores con dos motores podrían superar los 1,000 hp.
El BMW i3 llegará como hermano eléctrico de la Serie 3 y utilizará la plataforma Neue Klasse. La versión inicial i3 50 xDrive tendrá 463 hp y una batería de 109 kWh con autonomía estimada de hasta 440 millas. La arquitectura de 800 volts permitirá cargas rápidas de hasta 400 kW.
Después aparecerá el esperado BMW iM3, primer M3 completamente eléctrico. El proyecto contempla cuatro motores —dos en cada eje— y más de 600 hp.
BMW incluso estudia incorporar cambios simulados y sonidos inspirados en antiguos motores M, una forma de trasladar parte del carácter mecánico de sus deportivos tradicionales al mundo eléctrico. La expansión continuará con los iX3, iX4 e iX5, llevando la tecnología Neue Klasse y sus derivados a diferentes tamaños de SUV.
Toyota transformará al Highlander en un modelo completamente eléctrico. La próxima generación conservará sus tres filas de asientos, pero ofrecerá versiones de uno y dos motores. La marca estima hasta 320 millas de autonomía para determinadas variantes AWD, además de una potencia máxima de 338 hp.
Genesis subirá todavía más el nivel con la GV90, una SUV insignia de 657 hp y batería de 124 kWh. También existirá una variante Neolun con puertas de apertura opuesta y un habitáculo trasero configurado como lounge.
Land Rover, mientras tanto, prepara versiones eléctricas del Range Rover y Range Rover Sport, además del nuevo Range Rover GT, un vehículo de silueta más baja y estilizada que rompe con la forma tradicional de sus SUVs.
Audi prepara un nuevo deportivo anticipado por el Concept C, concebido como un producto situado entre los antiguos TT y R8. Su llegada está prevista para 2027 y compartirá parte de su desarrollo técnico con los futuros Porsche 718 eléctricos.
Lexus trabaja en un nuevo LFA eléctrico, con una potencia estimada cercana a los 1,000 hp. Toyota también estudia para finales de la década baterías de estado sólido, tecnología que podría jugar un papel importante en este proyecto.
Mitsubishi también recuperará un nombre conocido con el Eclipse Sportback, un eléctrico relacionado técnicamente con el Nissan Leaf y previsto para finales de 2026.
El Tesla Roadster es el ejemplo más evidente. Presentado originalmente en 2017, ha acumulado retrasos mientras Tesla ha prometido prestaciones cada vez más extremas, incluyendo una aceleración de menos de un segundo y un posible paquete desarrollado junto con SpaceX.
Otros modelos, como la pickup eléctrica de Kia, el EV estadounidense de Mazda o algunos proyectos europeos, también dependen de cambios regulatorios, aranceles, costos de producción y evolución de la demanda.
Entre 2026 y 2030, el mercado tendrá eléctricos que buscarán costar menos de 30,000 dólares, SUVs capaces de superar 400 millas de autonomía y deportivos con cifras de potencia que hace pocos años parecían reservadas para hiperdeportivos.
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