imagen tomada de ecoinventos.com
Las pantallas OLED llevan años dominando teléfonos, televisores y dispositivos flexibles gracias a su diseño delgado y colores intensos. Sin embargo, siempre han arrastrado un problema importante: gran parte de la luz que generan se pierde dentro del panel, lo que obliga a consumir más energía para lograr altos niveles de brillo.
Ahora, un equipo de investigadores del KAIST (Korea Advanced Institute of Science and Technology) ha presentado una solución que podría cambiar este panorama. Su nuevo diseño permite duplicar el brillo de las pantallas OLED sin aumentar el consumo energético y sin alterar su característica superficie plana.
El nuevo enfoque se basa en una arquitectura óptica que mejora de forma notable la extracción de luz desde el interior del panel. En los OLED tradicionales, hasta cuatro quintas partes de la luz generada pueden quedar atrapadas entre capas o transformarse en calor antes de salir al exterior.
El equipo coreano desarrolló una estructura de salida de luz cuasi-plana, tan delgada como las microlentes actuales, pero con un rendimiento cercano al de las lentes voluminosas. Gracias a este diseño, la luz se dirige principalmente hacia el frente, aumentando la eficiencia luminosa sin necesidad de estructuras sobresalientes ni relieves visibles en la pantalla.
El resultado es claro: pantallas más brillantes con el mismo consumo energético, menor generación de calor y una mayor vida útil de los materiales orgánicos.
A diferencia de soluciones anteriores, esta tecnología está pensada para funcionar a la escala real de cada píxel. Esto evita interferencias ópticas entre píxeles vecinos, un problema habitual en pantallas de alta resolución donde los puntos emisores son muy pequeños y están muy juntos.
Además, su perfil bajo permite integrarla sin problemas en pantallas flexibles, plegables o curvas, donde cada milímetro cuenta. Esto abre la puerta a su uso en teléfonos móviles, televisores, señalización digital y nuevos formatos de dispositivos.
Menos energía desperdiciada como calor también implica menor degradación de los materiales, lo que podría traducirse en productos más duraderos y con menor impacto ambiental. Según los investigadores, este principio de diseño no se limita solo a los OLED: tecnologías emergentes como las perovskitas y los puntos cuánticos también podrían beneficiarse de esta estrategia.
En un escenario realista, este avance permitiría dispositivos con la misma autonomía pero baterías más pequeñas, o pantallas que consuman menos energía durante largas jornadas de uso. No se trata de una revolución aislada, sino de un paso firme hacia una electrónica más eficiente, duradera y sostenible.
Con información de EcoInventos.
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