imagen tomada de gq.com.mx
Las misiones al planeta rojo nunca decepcionan, y esta vez Marte vuelve a desafiar nuestra imaginación. Nuevas imágenes revelan estructuras marcianas que, vistas desde ciertos ángulos, parecen auténticas ruinas de civilizaciones desaparecidas.
No lo son, pero su origen natural es tan sorprendente que ha abierto nuevas preguntas sobre la historia profunda del planeta.
Desde hace décadas, varias formaciones han llamado la atención por sus patrones geométricos.
La más famosa es la “Ciudad Inca”, una red de crestas que, observada desde el espacio, parece un plano urbano perfectamente trazado.
Su parecido con antiguos asentamientos precolombinos de la Tierra generó debates desde los años setenta, cuando la misión Mariner 9 la fotografió por primera vez.
La explicación, sin embargo, es completamente geológica: enormes fracturas en la corteza marciana permitieron que el magma ascendiera y se endureciera, formando estructuras resistentes que, con el paso del tiempo, quedaron expuestas como líneas rectas que recuerdan murallas y calles erosionadas.
Y no es la única. Orbitadores de la NASA y la ESA han registrado formaciones que parecen plazas, columnas y alineaciones imposibles de ignorar.
Ninguna es artificial, pero todas muestran que la geología de Marte es más compleja de lo que imaginábamos.
El rover Perseverance, activo desde 2021 en el cráter Jezero, continúa ampliando el misterio.
Su misión: estudiar una antigua zona que pudo haber albergado vida microbiana hace miles de millones de años.
Entre sus hallazgos recientes destaca una roca llamada “Silver Mountain”, que pertenece a la era de Noé, un periodo de hace unos 4.000 millones de años cuando Marte tenía agua líquida en la superficie.
Su composición única permite reconstruir episodios geológicos clave de ese tiempo remoto.
Otra roca intrigante es “St. Pauls Bay”, cubierta por cientos de pequeñas esferas de color gris oscuro.
Algunas son perfectas, otras irregulares y su origen aún divide opiniones científicas.
Podrían formar parte de procesos volcánicos, impactos o precipitación mineral.
Sea cual sea la respuesta, esta variedad demuestra que los procesos geológicos marcianos son más diversos de lo que pensábamos.
Mientras tanto, Perseverance analiza cada muestra con sus herramientas: espectrómetros, cámaras microscópicas y sensores capaces de estudiar la estructura interna de las rocas.
Su trabajo funciona como un laboratorio móvil que va armando, pieza a pieza, la historia del planeta.
Más allá del impacto visual, estas estructuras ayudan a entender qué fuerzas moldearon Marte y si alguna vez existieron condiciones aptas para la vida.
Cada roca analizada aporta pistas sobre antiguos ambientes habitables, la presencia de agua y los ciclos geológicos del planeta.
Además, esta información es vital para preparar futuras misiones tripuladas.
Analizar terrenos fracturados, crestas endurecidas y zonas erosionadas permite identificar áreas seguras para aterrizajes, buscar recursos naturales y localizar posibles reservas de agua oculta bajo la superficie.
Marte no tiene ruinas reales, pero sí guarda un pasado oculto que apenas empezamos a descubrir.
Y cada fotografía, cada roca y cada análisis de Perseverance nos acerca un poco más a entender los secretos del planeta que podría convertirse en el próximo destino de la exploración humana.
Con información de Gizmodo.
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