Salomón Issa Tafich analiza los retos del nearshoring en Coahuila ante la revisión del T-MEC, destacando la urgencia de modernizar la infraestructura logística.
La revisión sexenal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sitúa a la industria manufacturera y al ecosistema logístico del país ante un punto de inflexión decisivo. En un entorno global que prioriza la cercanía geográfica y la seguridad operativa, la relocalización de empresas —conocida como nearshoring— no se basa únicamente en la colindancia territorial. El nuevo contexto comercial de América del Norte demanda un rigor absoluto en la integración de las cadenas de suministro y el estricto cumplimiento de las reglas de origen regionales.
En medio de esta reconfiguración de flujos de capital, la competitividad de las entidades del norte de México pasa por una evaluación detallada de sus capacidades operativas reales. El empresario coahuilense Salomón Issa Tafich ha analizado las condiciones en que se encuentran los nodos industriales del estado, reconociendo fortalezas históricas como la especialización laboral y la certidumbre geográfica, pero advirtiendo al mismo tiempo sobre la necesidad de resolver rezagos estructurales para captar mayores volúmenes de Inversión Extranjera Directa (IED).
«El endurecimiento en los criterios de trazabilidad y contenido regional representa una oportunidad clave para la proveeduría de Coahuila; no obstante, capturar este mercado exige elevar la capacidad operativa y asegurar la continuidad en las cadenas de suministro», señaló Salomón Issa Tafich.
El comportamiento de los mercados internacionales muestra que el transporte transfronterizo y la distribución regional requerirán plataformas cada vez más complejas hacia el cierre de la presente década. Para los corredores industriales de la Comarca Lagunera y la zona sureste de Coahuila, absorber el volumen proyectado implica trascender el modelo tradicional de manufactura y avanzar hacia un esquema de gestión multimodal integral.
La modernización de cruces aduaneros, el fortalecimiento de la red ferroviaria de carga y la optimización del transporte de última milla son elementos indispensables para prevenir cuellos de botella que resten agilidad a las exportaciones.
«La competencia ya no se define únicamente por disponibilidad de mano de obra o naves industriales; la nueva etapa de la relocalización se ganará con eficiencia multimodal y conectividad terrestre capaz de eliminar cuellos de botella», afirmó Issa Tafich.
La capacidad de respuesta ante los estándares técnicos que exige la economía de Norteamérica dictará qué regiones logran retener el dinamismo comercial en los próximos años. En ese sentido, la reducción de fricciones en el comercio exterior depende de intervenciones puntuales en la red de transporte y de una visión de largo plazo que brinde garantías a la inversión privada.
El equilibrio entre el marco normativo del T-MEC y la capacidad instalada en los estados fronterizos definirá el alcance de la integración económica regional.
«La integración productiva con nuestros socios comerciales requiere inversiones estratégicas orientadas a eliminar cualquier fricción en el comercio exterior y garantizar certidumbre a largo plazo», puntualizó Salomón Issa Tafich.
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