El guardián de la oscuridad: el astrónomo Eduardo Unda-Sanzana protege los cielos del desierto de Atacama

El guardián de la oscuridad: el astrónomo Eduardo Unda-Sanzana protege los cielos del desierto de Atacama
El guardián de la oscuridad: el astrónomo Eduardo Unda-Sanzana protege los cielos del desierto de Atacama

En el corazón del desierto de Atacama, uno de los cielos más oscuros y privilegiados del planeta, un astrónomo chileno ha asumido una misión particular: defender la oscuridad. Su nombre es Eduardo Unda-Sanzana.

Eduardo Unda-Sanzana es profesor y director del Departamento de Astronomía de la Universidad de Antofagasta.

Ha dedicado su carrera a combatir la contaminación lumínica que amenaza el mayor laboratorio natural para observar el universo.

Durante siglos, las comunidades indígenas de la zona creyeron que podían distinguir formas de animales en los espacios oscuros entre las estrellas.

Hoy, esas visiones ancestrales corren peligro por el resplandor de las ciudades cercanas y las luces rojas de parques eólicos e industrias que manchan el horizonte.

“La oscuridad es extremadamente frágil”, explica el astrónomo.

Unda-Sanzana ha llevado esta causa más allá de los telescopios.

Sus presentaciones en el Senado chileno y en grupos de trabajo de la ONU han impulsado leyes que regulan las emisiones de luz artificial en el país.

Su esfuerzo incluso fue reconocido con un asteroide que lleva su nombre, orbitando entre Marte y Júpiter.

¿Por qué el interés de Eduardo Unda-Sanzana por Atacama?

El desierto de Atacama es un tesoro científico. Allí se encuentra el Very Large Telescope, que ha contribuido a tres premios Nobel, y avanza la construcción del Telescopio Extremadamente Grande (ELT), que será el más potente del mundo.

Sin embargo, proyectos industriales cercanos ponen en riesgo este patrimonio astronómico.

Más de 3.000 científicos han firmado cartas pidiendo al gobierno chileno proteger estas zonas únicas.

La lucha del astrónomo tiene raíces profundas: desde niño descubrió la pasión por la ciencia y, tras formarse en Inglaterra, regresó a Chile para fundar uno de los programas académicos más activos en el estudio de la contaminación lumínica.

Hoy dirige a estudiantes de distintos países que comparten un mismo objetivo: mantener vivos los cielos más limpios del planeta.

“Si perdemos estos cielos, no solo los perdemos nosotros, sino toda la humanidad”, advierte.

Y es que, en palabras del propio Unda-Sanzana, la oscuridad no es ausencia, sino la ventana más clara hacia los secretos del universo.

Con información de Clarín.

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