¿Ahora tendremos ropa robótica?
¿Y si tu camisa pudiera ayudarte a levantar peso, moverte con más fuerza o incluso recuperar tu independencia?
Eso es justo lo que promete la nueva ropa robótica creada por científicos surcoreanos, un invento que podría cambiar la forma en que vestimos… y vivimos.
Un equipo del Instituto Coreano de Maquinaria y Materiales (KIMM) ha desarrollado músculos artificiales de tela más delgados que un cabello humano, capaces de integrarse en prendas comunes.
El resultado es una ropa inteligente que reduce el esfuerzo muscular en más del 40%, funcionando como un exoesqueleto ultraligero que pesa menos de dos kilos.
Este avance, publicado en la revista IEEE Transactions on Neural Systems and Rehabilitation Engineering, ya ha demostrado su eficacia en ensayos clínicos realizados en el Hospital Universitario Nacional de Seúl con pacientes que padecen distrofia muscular de Duchenne y otras enfermedades neuromusculares.
En algunos casos, el rango de movimiento del hombro aumentó un 57%.
¿Cómo funciona la ropa robótica?
El secreto está en un hilo de aleación con memoria de forma (SMA) de solo 25 micrómetros de grosor (una cuarta parte de un cabello), tejido en espiral para crear fibras que se contraen y expanden como si fueran músculos reales.
Tan solo 10 gramos de este material pueden levantar entre 10 y 15 kilos.
A diferencia de los motores o sistemas neumáticos tradicionales, este tejido es silencioso, flexible y ligero, lo que permite moverse con naturalidad mientras asiste al hombro, codo o cintura.
Además, el equipo del KIMM ha logrado una producción automatizada y estable, abriendo la puerta a la fabricación en masa de estas prendas.
Un futuro más fuerte y accesible
El desarrollo ya ganó el Premio a la Mejor Investigación del KIMM 2024, y su comercialización podría estar muy cerca.
Según el Dr. Cheol Hoon Park, líder del proyecto, esta tecnología mejorará la calidad de vida en sectores como la salud, la logística y la construcción.
“Continuaremos desarrollando las tecnologías de robótica ponible del KIMM para acelerar la comercialización y liderar el mercado global”, afirmó.
Desde ayudar a personas con movilidad reducida hasta reducir la fatiga de los trabajadores industriales, esta ropa robótica podría marcar el inicio de una nueva era: una en la que vestirse no solo sea cuestión de estilo, sino también de fuerza y autonomía.
Con información de El Confidencial.














