En un mundo donde pasamos horas frente a pantallas, cómo vemos una interfaz importa. ¿Modo claro o modo oscuro?
No solo afecta la legibilidad, sino también el esfuerzo visual, el estado emocional y el momento del día en que usamos el dispositivo.
Para entender mejor este fenómeno, la Mondragon Unibertsitatea realizó un experimento con 141 personas de entre 18 y 61 años.
A los participantes se les mostraron interfaces reales de apps como Google, Word o YouTube, en sus versiones clara y oscura, y se analizaron sus reacciones con un Test de Asociación Implícita (IAT).
Los resultados: el modo claro vs el modo oscuro
De forma inconsciente, la mayoría asoció el modo claro con conceptos positivos como “profesional”, “ordenado” y “seguro”. Este patrón fue más evidente en mujeres.
Sin embargo, cuando se preguntó de forma directa, el resultado se invirtió:
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El 48.2% prefirió el modo oscuro.
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El 43.3% eligió el modo claro.
Por género, las mujeres se inclinaron más hacia el claro (53.2%), mientras que los hombres apostaron por el oscuro (54.8%).
Las razones también cambiaron según la elección: quienes optan por la interfaz clara lo hacen por facilidad de lectura y mejor visibilidad, mientras que los fanáticos del modo oscuro destacan su estética, estilo y sensación profesional.
Más allá de los gustos: funcionalidad y contexto
El auge del modo oscuro tiene razones prácticas. En pantallas OLED puede ahorrar batería, reduce el brillo y alivia la vista en entornos con poca luz.
Además, aplicaciones como Spotify o Netflix lo usan por diseño: el fondo oscuro hace que los elementos visuales resalten más y la experiencia sea más inmersiva.
Por otro lado, el modo claro sigue siendo el rey en contextos donde la claridad y la confianza importan, como la banca, la educación o la salud. Un fondo blanco transmite transparencia, familiaridad y orden.
Personalización: la clave del futuro digital
La gran conclusión del estudio es clara: no existe un modo perfecto para todos.
La elección depende del contexto, el contenido y la intención del usuario.
Por eso, los expertos recomiendan que las apps ofrezcan opciones personalizables: brillo, contraste, cambio automático y configuraciones adaptadas a cada persona.
Hoy muchas plataformas ya lo hacen. Algunas incluso detectan la hora del día y cambian automáticamente al modo oscuro al anochecer, reconociendo que nuestra relación con la luz también cambia con el tiempo.
Así que la próxima vez que actives el modo oscuro o vuelvas al claro, recuerda: no solo estás eligiendo un color de fondo, estás decidiendo cómo quieres ver y sentir el mundo digital.














