¿Bombardear un asteroide? Un experimento revela por qué podría salir peor de lo esperado

¿Bombardear un asteroide? Un experimento revela por qué podría salir peor de lo esperado
¿Bombardear un asteroide? Un experimento revela por qué podría salir peor de lo esperado

La idea de desviar un asteroide con una explosión nuclear suena a película de ciencia ficción, pero hoy es un tema real de investigación científica. Un experimento internacional reciente sugiere que esta estrategia, pensada solo como último recurso, podría no ser tan efectiva ni tan segura como se creía.

La preocupación no es menor. Existe la posibilidad de que en 2032 el asteroide YR24 impacte contra la Luna, y entender si contamos con la tecnología para alterar su trayectoria es clave para la defensa planetaria. Para responder a esta incógnita, un equipo de científicos recreó en laboratorio una explosión extrema similar a una detonación nuclear en el espacio.

Defensa planetaria y explosiones nucleares contra asteroides: lo que dice la ciencia

El estudio se llevó a cabo en el CERN, utilizando aceleradores de partículas para analizar cómo reaccionan distintos materiales de asteroides ante una liberación masiva de energía. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Communications y buscan reducir la incertidumbre sobre el uso de una misión nuclear ante una colisión inminente.

Los investigadores recuerdan que el riesgo es real. Eventos como el bólido de Cheliábinsk en 2013 o el suceso de Tunguska en 1908 demostraron que incluso objetos relativamente pequeños pueden provocar daños graves.

En el caso de asteroides más grandes, el mayor peligro es la fragmentación descontrolada tras una explosión.

Experimentos extremos en el CERN

Para el experimento, los científicos usaron la instalación HiRadMat del Super Proton Synchrotron, donde bombardearon con pulsos de protones de altísima energía una muestra de un meteorito hallado en Campo del Cielo, Argentina.

El material recibió 27 impactos consecutivos, diseñados para generar ondas de choque similares a las de una explosión nuclear.

Lo inesperado fue la reacción del meteorito: en lugar de romperse, se deformó, se calentó y luego recuperó resistencia, mostrando un efecto de autoestabilización que superó las predicciones de los modelos actuales. Las mediciones se realizaron en tiempo real y sorprendieron al equipo científico.

Lo que esto significa para el futuro

Los análisis posteriores indicaron que la resistencia del material pudo aumentar hasta en 2.5%, un dato clave para evaluar si sería posible usar dispositivos más potentes sin provocar una fragmentación catastrófica. Las pruebas continúan ahora en el Rutherford Appleton Laboratory, con estudios usando neutrones y muones.

Aunque los científicos aclaran que no todos los asteroides tienen composición metálica, los resultados mantienen abierta la opción nuclear en escenarios extremos. Además, estos ensayos aportan información valiosa sobre la formación temprana del sistema solar, al estudiar cómo materiales antiguos reaccionan ante condiciones físicas límite.

Por ahora, la ciencia deja claro algo: desviar un asteroide con una explosión nuclear es mucho más complejo de lo que parece… y podría ser una mala idea si no se entiende perfectamente con qué se está tratando.

Con información de El Confidencial.

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