Aunque suene a ciencia ficción, la lluvia sólida es real y lleva más de una década ayudando a combatir la sequía agrícola.
La innovación fue creada por el ingeniero mexicano Sergio Jesús Rico Velasco, quien desarrolló un sistema capaz de almacenar agua en el suelo y liberarla solo cuando la planta la necesita.
La tecnología se basa en la retención molecular y ha demostrado ser eficaz en zonas áridas de México y otros países con climas extremos. Su objetivo es simple pero poderoso: evitar que el agua se pierda por filtración o evaporación y garantizar que llegue directamente a la raíz.
¿Qué es la lluvia sólida y cómo funciona?
La lluvia sólida es un polímero de acrilato de potasio biodegradable que se gelatiniza al entrar en contacto con el agua. Puede retener hasta 400 veces su propio peso en líquido y encapsularlo en la raíz del cultivo.
El agua queda almacenada y se libera gradualmente conforme la planta la requiere. Esto permite reducir el consumo hídrico entre 50 % y 90 %. En plantaciones de coco en la India, por ejemplo, el riego pasó de 80 litros por semana a solo 50 litros cada tres meses.
Una vez que la planta absorbe la humedad, el polímero vuelve a su estado de polvo y queda listo para activarse nuevamente con la siguiente lluvia o riego. Su vida útil puede extenderse hasta 10 años.
Beneficios de la lluvia sólida frente a la sequía agrícola
Además de optimizar el uso del agua, este invento permite almacenarla en botellas o costales sin alterar su pH ni sus nutrientes. También ha sido diseñado para ayudar en el combate de incendios forestales sin poner en riesgo a las personas.
La implementación en el campo es sencilla. Se utiliza con tolvas convencionales: la semilla va en un compartimento y el polvo en otro, ajustando cantidades según la hectárea. La forma de sembrar no cambia, solo se añade este “seguro hídrico” que se activa con el primer riego.
Aunque instituciones mexicanas han valorado positivamente su impacto, el proyecto no ha recibido un respaldo gubernamental sólido, lo que ha frenado su expansión masiva. Sin embargo, países como Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y Colombia ya lo utilizan.
No soluble, no tóxico y basado en potasio, este polímero podría convertirse en una herramienta clave para enfrentar la sequía agrícola y mitigar los efectos del cambio climático en los campos del mundo.
Con información de Ok diario.















