La digitalización de pagos es la apuesta con la que el gobierno de México busca transformar la forma en que se mueve el dinero en el país.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan inspirado en modelos de China y Brasil para reducir el uso de efectivo y avanzar hacia una economía más formal.
La idea es sencilla, pero ambiciosa: que pagar con el celular sea tan común como usar monedas o billetes, incluso en pequeños comercios.
Digitalización de pagos: un cambio que empieza en el celular
El plan contempla facilitar los pagos electrónicos desde teléfonos móviles, permitiendo que más negocios —especialmente los más pequeños— puedan aceptar este tipo de transacciones.
Pero hay un punto clave: incluir a quienes hoy están fuera del sistema financiero. Para lograrlo, el gobierno trabaja junto con la banca comercial, la Secretaría de Hacienda y el Banco de México en esquemas que permitan abrir cuentas bancarias sin necesidad de contar con RFC.
Esto podría convertirse en una puerta de entrada para millones de personas que actualmente no tienen acceso a servicios financieros formales.
Menos efectivo, más acceso y nuevas oportunidades
La estrategia no surge de cero. Países como China y Brasil ya han implementado modelos similares con resultados positivos, reduciendo el uso de efectivo y mejorando la trazabilidad de las operaciones.
Este último punto es especialmente relevante, ya que permite tener mayor control sobre el flujo de dinero, lo que ayuda a combatir la informalidad económica.
Además, la banca se ha comprometido a ampliar el acceso al crédito, sobre todo para micro y pequeñas empresas, que muchas veces enfrentan barreras para financiar su crecimiento.
La digitalización de pagos no solo busca modernizar la economía, también hacerla más incluyente.
Porque el cambio no se trata solo de cómo pagamos… sino de quiénes pueden participar en el sistema.
Con información de Puente Libre.


















