Un planeta más joven que un millón de años acaba de ser confirmado a unos 450 años luz de la Tierra. El descubrimiento ofrece una oportunidad excepcional para estudiar las primeras etapas de formación de un mundo fuera del Sistema Solar.
El planeta se llama Elias 2-24 b y tiene una masa comparable a la de Júpiter. Todavía permanece dentro del disco de gas y polvo que rodea a su estrella, una característica que permite observar un sistema planetario en una etapa muy temprana.
La investigación contó con la participación del astrofísico argentino Lucas Cieza, de la Universidad Diego Portales, en Chile. El estudio fue publicado en The Astrophysical Journal Letters el 16 de septiembre de 2026.
Un planeta recién nacido en medio de gas y polvo
Elias 2-24 b se encuentra dentro del disco que dio origen al sistema. Los astrónomos habían detectado desde 2017 una estructura o hueco en ese material, lo que sugería la posible presencia de un planeta.
Sin embargo, confirmar el hallazgo requirió años de observaciones. Los investigadores combinaron información obtenida por diferentes telescopios y revisaron datos archivados del Observatorio W. M. Keck para comprobar que el objeto se desplazaba de una manera compatible con una órbita planetaria.
Además, su ubicación representa un reto para los modelos actuales. Elias 2-24 b se encuentra aproximadamente 55 veces más lejos de su estrella que la Tierra del Sol, mientras que su corta edad dificulta explicar cómo pudo alcanzar una masa similar a la de Júpiter en tan poco tiempo.
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El hallazgo abre nuevas preguntas para la astronomía
Los científicos ya enfrentaban dificultades para explicar la formación de otros planetas muy jóvenes. Los anteriores objetos que compartían el récord tenían más de cinco millones de años, una diferencia considerable frente a Elias 2-24 b.
Por otro lado, el descubrimiento demuestra el valor de conservar observaciones astronómicas durante años. Datos obtenidos en diferentes momentos permitieron seguir el movimiento del objeto y convertir una señal inicialmente incierta en una detección confirmada.
El próximo paso será estudiar con mayor detalle cómo se acumula material alrededor del planeta y qué procesos permiten que un gigante gaseoso aparezca tan rápidamente. Nuevos instrumentos, incluido el telescopio espacial Nancy Grace Roman, podrían ayudar a encontrar otros mundos en etapas similares.



















