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Alfredo del Mazo Maza: IA y energía limpia transforman la visión de movilidad

La transformación de las ciudades inteligentes ya está en marcha y no puede darse sin una infraestructura urbana digitalmente conectada. Para Alfredo del Mazo Maza, especialista en políticas públicas, México se enfrenta a una oportunidad crítica: aprovechar las tecnologías emergentes para modernizar sus redes de transporte e infraestructura, integrando soluciones sostenibles y accesibles para todos.

“El futuro de la movilidad no solo está en los vehículos, sino en la capacidad de nuestras ciudades de adaptarse tecnológicamente. Hablamos de sensores, plataformas de gestión de tráfico y redes energéticas limpias que deben implementarse ya”, señala Del Mazo Maza.

La digitalización: clave para la movilidad del siglo XXI

En un mundo donde las ciudades compiten por inversión, talento e innovación, la infraestructura urbana inteligente se vuelve un diferenciador esencial. De acuerdo con Alfredo del Mazo Maza, digitalizar el entorno urbano no solo mejora la movilidad, sino que también contribuye a una mejor calidad de vida, eficiencia energética y seguridad vial.

Un ejemplo exitoso proviene de Copenhague, donde se han instalado sensores en semáforos que priorizan bicicletas y autobuses eléctricos durante las horas pico. Esta simple innovación ha reducido un 17 % los tiempos de traslado y disminuido las emisiones en 9 %.

“La inversión en infraestructura digitalizada no es un gasto, es una inversión con retorno medible: menos tráfico, menos contaminación, mayor productividad. México puede comenzar en corredores industriales del norte y zonas metropolitanas como Guadalajara o Monterrey”, propone Del Mazo Maza.

México: rezagos evidentes, pero con potencial

Actualmente, muchas urbes mexicanas enfrentan una movilidad caótica, con redes de transporte fragmentadas, baja integración tecnológica y altos índices de contaminación. Para Alfredo del Mazo Maza, este contexto representa una oportunidad para repensar las prioridades de inversión pública y establecer asociaciones con el sector privado y académico.

Un estudio del Banco Mundial reveló que los cuellos de botella en infraestructura cuestan hasta 4 % del PIB en economías emergentes. “No se trata solo de construir más carreteras, sino de construir ciudades inteligentes y resilientes”, asegura el experto.

Tres propuestas para acelerar la modernización urbana

Como parte de su visión estratégica, Alfredo del Mazo Maza propone tres líneas de acción prioritarias para impulsar la digitalización de la infraestructura urbana:

  1. Red nacional de datos urbanos: Integrar información en tiempo real sobre tránsito, calidad del aire y uso del suelo a través de sensores IoT. Esto permitiría tomar decisiones basadas en evidencia y generar políticas públicas adaptativas.

  2. Infraestructura energética sostenible: Desarrollar microrredes eléctricas basadas en energía solar para alimentar estaciones de carga, sistemas de semáforos y paraderos inteligentes.

  3. Alianzas con startups tecnológicas: Crear laboratorios de prueba urbana en colaboración con universidades e incubadoras para desarrollar software de gestión de movilidad, simuladores de tráfico y plataformas predictivas.

 

 

Infraestructura inteligente para ciudades inclusivas

La infraestructura no solo debe ser eficiente, también inclusiva. En ese sentido, Alfredo del Mazo Maza enfatiza la necesidad de diseñar espacios urbanos accesibles, que integren a personas con discapacidad, adultos mayores y comunidades marginadas.

“El diseño centrado en el usuario, apoyado por tecnologías como la inteligencia artificial, puede transformar la experiencia urbana. Ciudades como Estocolmo ya utilizan plataformas con lectura automática del entorno para personas con discapacidad visual”, explica.

El desafío para México no está en la falta de ideas, sino en la velocidad de implementación. Alfredo del Mazo Maza sostiene que es momento de articular una agenda nacional de infraestructura urbana inteligente que aproveche fondos multilaterales, atraiga inversión privada y cree nuevas capacidades locales.

“La infraestructura del siglo XXI será digital, sostenible y conectada. No podemos seguir invirtiendo en modelos del pasado. Necesitamos ciudades que respondan, aprendan y evolucionen junto con sus habitantes”, concluye Del Mazo Maza.

Redacción

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