imagen tomada de wired.com
La vida digital, el internet y la Inteligencia Artificial no existen en el aire. Detrás de cada búsqueda, imagen o respuesta generada por IA hay una infraestructura física clave: los centros de datos. Aunque son esenciales, pocas personas saben realmente cómo funcionan por dentro.
Según el directorio Cloudscene, en el mundo existen cerca de 12 mil centros de datos, y aproximadamente la mitad se concentran en Estados Unidos. A simple vista, estos espacios se parecen a grandes galpones de hormigón. Por dentro, albergan miles de servidores que trabajan al mismo tiempo.
Los servidores se colocan en racks metálicos estandarizados, alineados en largas filas.
Un solo centro de datos puede contener decenas de miles de estos equipos, conectados mediante redes de alta velocidad con cables de fibra óptica capaces de mover enormes volúmenes de información cada segundo.
Estas instalaciones pueden ser exclusivas para una empresa o compartidas entre varios clientes.
Tener los centros de datos cerca de los usuarios mejora la velocidad de conexión, algo crucial para el comercio electrónico o los videojuegos. Por eso, lugares como Ashburn, Virginia, concentran una gran cantidad de estas instalaciones.
Sin embargo, el alto costo del suelo y la oposición vecinal han llevado a las empresas a construir cada vez más en zonas rurales, aunque esto implique mayores tiempos de carga.
Uno de los mayores retos es el calor.
Un solo rack puede generar tanto calor como varios hornos domésticos encendidos sin parar. La refrigeración consume cerca del 40% de la energía total del centro. Las GPU utilizadas para IA alcanzan temperaturas superiores a los 90 °C, por lo que los sistemas tradicionales de aire ya no son suficientes.
Por ello, los centros más modernos utilizan refrigeración líquida, evaporativa o incluso aire exterior cuando el clima lo permite, lo que también incrementa el uso de agua.
La energía eléctrica es otro pilar.
Estas instalaciones deben operar sin interrupciones y cuentan con baterías, generadores y sistemas de respaldo que garantizan un suministro continuo.
Los centros más avanzados logran una disponibilidad del 99.995% del tiempo, convirtiéndose en verdaderas fábricas que nunca duermen y que hacen posible el auge de la Inteligencia Artificial.
Con información de El Economista.
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