ChatGPT resuelve un enigma de Platón de hace 2,400 años y deja a los científicos sin palabras

ChatGPT resuelve un enigma de Platón de hace 2,400 años y deja a los científicos sin palabras
ChatGPT resuelve un enigma de Platón de hace 2,400 años y deja a los científicos sin palabras

Hace 2,400 años, Platón planteó un desafío que ha intrigado a filósofos, matemáticos y curiosos por siglos. Y ahora, ese mismo problema fue resuelto por una inteligencia artificial: ChatGPT.

Científicos de la Universidad de Cambridge y la Universidad Hebrea de Jerusalén decidieron poner a prueba las capacidades de razonamiento de la IA con un experimento muy particular: resolver un antiguo enigma platónico.

El reto de Platón

En sus diálogos con Sócrates, Platón planteó a un esclavo un problema aparentemente sencillo: duplicar el área de un cuadrado.

La trampa estaba en que simplemente duplicar la longitud de los lados no era suficiente.

La verdadera respuesta requería multiplicar la longitud por la raíz cuadrada de dos, un razonamiento geométrico que marcó un antes y un después en la historia del pensamiento.

Con este desafío milenario, los investigadores querían descubrir si ChatGPT podía llegar al mismo razonamiento, considerando que su entrenamiento está basado en texto y no en fórmulas matemáticas.

El objetivo final era analizar si la habilidad matemática es aprendida o innata.

La respuesta de ChatGPT que sorprendió a todos

Al pedirle que duplicara el área de un rectángulo, ChatGPT dio una respuesta inesperada: aseguró que no podía usar la diagonal para duplicar su tamaño, pero luego propuso una alternativa razonada, similar a cómo lo haría un estudiante que intenta entender el problema en tiempo real.

Para el investigador Nadav Marco, este comportamiento fue revelador. ChatGPT no parecía tener la respuesta “guardada”, sino que la razonaba sobre la marcha, improvisando, corrigiéndose y cometiendo errores, justo como lo hacía el alumno de Sócrates en los textos de Platón.

Los resultados del estudio sugieren que ChatGPT no solo repite datos, sino que demuestra un tipo de aprendizaje similar al humano, dentro de lo que la psicología educativa llama zona de desarrollo próximo (ZDP): ese espacio entre lo que una persona ya sabe y lo que puede llegar a aprender con la guía adecuada.

En otras palabras, el experimento muestra que, aunque las inteligencias artificiales no piensan como los humanos, su capacidad para razonar, adaptarse y “aprender” está más cerca de nosotros de lo que imaginábamos.

Y todo esto, gracias a un problema que Platón dejó escrito hace más de dos milenios.

Con información de Marca.

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