imagen tomada de hogarmania.com
Lo que antes parecía ciencia ficción ahora está más cerca de ser realidad: cultivar plantas en el espacio.
Un equipo internacional de científicos trabaja para que astronautas, en misiones largas, puedan cosechar verduras y frutas frescas lejos de la Tierra.
Los avances forman parte de un estudio publicado en New Phytologist, respaldado por siete agencias espaciales y más de 40 expertos de 11 países.
Bajo la coordinación del Australian Research Council Centre of Excellence in Plants for Space (P4S), en conjunto con la NASA, los investigadores desarrollan una hoja de ruta para que las plantas se conviertan en una pieza clave en la supervivencia humana fuera del planeta.
El estudio propone el marco BLSS (Nivel de Preparación de Soporte Vital Bioregenerativo), una evolución de la escala de evaluación de cultivos utilizada por la NASA.
Su objetivo va más allá de producir alimentos: busca que las plantas reciclen aire, agua, residuos y hasta produzcan compuestos farmacéuticos.
“Las plantas lo hacen todo: producen oxígeno, purifican agua, generan medicamentos y hasta ayudan al bienestar mental”, explicó Sigfredo Fuentes, uno de los autores del estudio.
Cultivar en el espacio no es tan simple como llevar semillas a una estación espacial.
La microgravedad modifica la forma en que circulan el agua y los nutrientes, dificulta la ventilación y altera el desarrollo normal de las raíces.
Por ello, los científicos estudian el gravitropismo (la respuesta de las plantas a la gravedad), para adaptar especies que puedan crecer en entornos como la Luna o Marte.
La NASA tiene un plan histórico para finales de 2027: enviar tres especies vegetales de rápido crecimiento a la superficie lunar, dentro de una cámara controlada, como parte del experimento LEAF (Lunar Effect on Agricultural Flora).
Después de una semana, 500 gramos de tejido vegetal regresarán a la Tierra para analizar cómo la baja gravedad y la radiación afectan su desarrollo.
Parte de estas muestras se enviarán a laboratorios australianos para continuar el análisis y entender a fondo los efectos del entorno lunar.
Los investigadores ya utilizan tecnologías ómicas e inteligencia artificial para crear “gemelos digitales” de las plantas.
Estos modelos permiten ajustar la calidad, el crecimiento y hasta la percepción del sabor en tiempo real, evitando que los astronautas sufran “fatiga alimentaria”, algo especialmente importante en misiones prolongadas.
Además, los conocimientos desarrollados en estos entornos extremos podrían transformar la agricultura en zonas de la Tierra con condiciones adversas.
Las plantas representan algo más que comida en el espacio: ofrecen bienestar psicológico y mantienen una conexión emocional con la Tierra.
Para los científicos, simbolizan el paso hacia convertirnos en una especie capaz de sobrevivir más allá de su planeta natal.
La hoja de ruta del P4S y la NASA se alinea con los planes de Artemis para establecer una presencia permanente en la Luna antes de 2030 y, después, apoyar misiones tripuladas a Marte.
Como resume Sigfredo Fuentes: “No se trata solo de cultivar plantas en el espacio, sino de asegurar el futuro de la humanidad más allá de la Tierra”.
Con información de Infobae.
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