imagen tomada de aoml.noaa.gov
Un equipo de investigadores en China ha dado un paso gigante hacia la economía circular y la lucha contra el carbono por el cambio climático: han creado el primer reactor del mundo que convierte el CO₂ oceánico en ácido succínico, un ingrediente clave para fabricar plásticos biodegradables.
El sistema, desarrollado por Gao Xiang y Xia Chuan, no es un simple experimento. Funciona de manera continua, modular y eficiente, con una captura de carbono del 70 % y un coste competitivo de 230 $ por tonelada.
El proyecto ya ha funcionado más de 530 horas con agua real del mar de Shenzhen, demostrando su viabilidad práctica.
El reactor combina electroquímica y fermentación microbiana:
Extracción del CO₂: el agua de mar pasa por un reactor electroquímico que libera CO₂ en forma gaseosa.
Reducción química: un catalizador de bismuto transforma el CO₂ en ácido fórmico.
Fermentación: la bacteria marina Vibrio natriegens convierte el ácido fórmico en ácido succínico, listo para producir bioplásticos como PBS (polibutileno succinato).
Más que solo plástico, este sistema puede adaptarse para crear otros químicos industriales de alto valor, como ácido láctico o 1,4-butanodiol.
Hasta ahora, la captura de carbono se centraba en la atmósfera o en emisiones industriales, pero los océanos contienen hasta 150 veces más carbono disuelto que la atmósfera.
Aprovechar este recurso no solo reduce el CO₂ en exceso, también abre la puerta a un modelo de producción más sostenible.
Además, los reactores pueden integrarse con energías renovables marinas, como turbinas eólicas flotantes o generadores de mareas, generando sistemas casi autosuficientes y con huella de carbono negativa.
Un tema importante es el impacto sobre el fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina.
Según los investigadores, la captura controlada no reduce significativamente el carbono disponible y podría incluso ayudar a disminuir la acidificación oceánica.
No obstante, será vital realizar estudios ambientales y monitoreo constante si la tecnología se aplica a gran escala.
Con este avance, los océanos no solo respiran por el planeta: podrían convertirse en fábricas de soluciones sostenibles, transformando el CO₂ en recursos útiles para la humanidad.
Con información de Eco Inventos.
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