De la ciencia ficción al plato: crean un hongo con CRISPR que supera a la carne en proteína

De la ciencia ficción al plato: crean un hongo con CRISPR que supera a la carne en proteína
De la ciencia ficción al plato: crean un hongo con CRISPR que supera a la carne en proteína

Durante años, el futuro de la proteína parecía dividirse entre dos caminos: opciones vegetales poco atractivas para muchos y carne cultivada en laboratorio aún costosa y compleja. Ahora, una investigación desde China propone una tercera vía que parecía sacada de una novela futurista: un hongo con CRISPR capaz de generar más proteína que la carne utilizando menos recursos.

El avance fue desarrollado por investigadores de la Jiangnan University y se basa en la edición genética de un hongo comestible que ya se usaba desde hace décadas en la industria alimentaria.

Hongo con CRISPR: dos genes que lo cambian todo

El protagonista del estudio es Fusarium venenatum, un hongo conocido por ser la base de la micoproteína utilizada en productos como Quorn. Aunque ya era apreciado por su textura similar a la carne, tenía dos grandes limitantes: su costo de producción y una digestión poco eficiente.

Para resolverlo, los científicos utilizaron CRISPR para desactivar dos genes clave. Uno está relacionado con el metabolismo del azúcar, lo que permite que el hongo crezca con menos glucosa. El otro participa en la producción de quitina, un componente rígido de la pared celular que dificulta la digestión.

El resultado fue una nueva cepa llamada FCPD, capaz de producir 88 % más proteína consumiendo 44 % menos nutrientes, una mejora clave para su viabilidad industrial.

Más proteína, mejor textura y menor impacto ambiental

Además del aumento proteico, la nueva cepa mostró una textura más cercana a la pechuga de pollo. La reducción de quitina adelgazó las paredes celulares y un ligero aumento del contenido graso mejoró la jugosidad, eliminando la sensación “esponjosa” común en muchas alternativas cárnicas. Las pruebas incluyeron análisis mecánicos y ensayos de masticación humana.

En términos ambientales, el hongo editado tampoco pasa desapercibido. Comparado con sistemas productivos tradicionales en China, el FCPD utiliza 70 % menos tierra que la producción de pollo, reduce en 78 % el riesgo de contaminación de agua dulce y presenta una huella ambiental menor que la carne cultivada en laboratorio.

Aunque no supera a las legumbres en sostenibilidad absoluta, sí representa una mejora clara frente a la proteína animal.

Los investigadores destacan que avances de este nivel serían casi imposibles con selección genética tradicional. CRISPR actúa aquí como un acelerador silencioso, aunque la aceptación pública y la regulación siguen siendo retos importantes, especialmente en Europa.

Lejos de querer reemplazar por completo a la carne, este desarrollo apunta a diversificar el sistema alimentario, reducir la presión sobre la ganadería y ofrecer una alternativa más eficiente sin exigir cambios drásticos en los hábitos de consumo. Lo que antes parecía ciencia ficción hoy empieza a tomar forma en fermentadores industriales.

Con información de Gizmodo.

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