imagen tomada de culturajoven.com
Puede sonar increíble, pero la tecnología de Pixar que dio vida a Toy Story también impulsó el desarrollo de drones militares más precisos y letales.
Los mismos sistemas que permiten que un juguete animado parezca real son los que hoy ayudan a que una aeronave no tripulada identifique su entorno con exactitud milimétrica.
Todo comenzó con los sistemas de renderizado 3D, herramientas diseñadas por Pixar para animar texturas, luces, sombras y movimientos de manera natural.
Ese software conocido como RenderMan, fue el responsable de que, desde 1995, las películas animadas lucieran tan vivas como nunca antes.
RenderMan no nació de la nada: se desarrolló desde los años setenta en la Universidad de Utah, donde Ed Catmull —cofundador de Pixar— investigó soluciones para el modelado tridimensional.
Lo que pocos sabían es que ese trabajo estaba financiado por DARPA, la agencia del Pentágono dedicada a proyectos de defensa avanzada.
En ese mismo laboratorio, el científico Bùi Tường Phong creó los algoritmos de sombreado que llevan su nombre y que se convirtieron en un estándar del cine y los videojuegos.
Esa misma tecnología también se aplicó a los simuladores de vuelo de aviones F-16.
Con el tiempo, esas técnicas evolucionaron hasta convertirse en la base visual que permite que los drones construyan un mapa 3D de su entorno.
Como no tienen ojos, deben interpretar un mundo virtual que se actualiza en milésimas de segundo: saber si un objeto es un auto, un tanque o una persona. Y ahí es donde entra RenderMan.
Gracias a estos sistemas de modelado, los drones pueden distinguir entre personas, vehículos o estructuras con una claridad sorprendente.
Esa precisión, explican especialistas, es la misma que permitió que los juguetes de Toy Story corrieran por una habitación… solo que ahora aplicada a objetivos militares.
Expertos en tecnología y ética señalan que esta conexión es parte de un fenómeno más grande: el vínculo histórico entre Hollywood y la industria militar.
En la Guerra Fría, Estados Unidos impulsó investigaciones tecnológicas que luego saltaron al entretenimiento.
Y en los noventa, tras la caída de la URSS, muchas de esas innovaciones se reorientaron hacia el sector comercial.
Investigadores y animadores afirman que existe una línea directa entre los avances en gráficos 3D y el uso militar actual.
Algunos incluso señalan que tecnologías nacidas en el cine han ayudado a drones en conflictos como Gaza o Ucrania, donde se reportan ataques muy precisos contra civiles.
Aunque Pixar ha evitado comentar sobre el tema, especialistas confirman que este cruce entre entretenimiento y defensa es más común de lo que parece.
Herramientas creadas para que un personaje se mueva de forma natural en pantalla terminaron sirviendo para que máquinas armadas identifiquen y ataquen objetivos reales.
La historia de RenderMan es una prueba de cómo la tecnología de Pixar trascendió los cines: lo que empezó como magia visual para películas familiares terminó siendo parte del complejo militar-tecnológico del siglo XXI.
Una realidad tan sorprendente como inquietante.
Con información de El País.
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