Shenzhen-Zhongshan no es solo una autopista, es una de las obras de ingeniería más ambiciosas del mundo moderno: una superestructura que combina puentes, túnel submarino, islas artificiales… y hasta un museo.
Ubicada en la bahía Guangdong-Hong Kong-Macao, esta conexión de 24 kilómetros une las ciudades de Shenzhen y Zhongshan, reduciendo un trayecto de casi dos horas a tan solo 30 minutos. Desde su apertura en junio de 2025, se ha convertido en una pieza clave del transporte en la región.
Shenzhen-Zhongshan: una autopista que rompe récords
El complejo está formado por dos puentes, un túnel submarino de casi 7 kilómetros y dos islas artificiales.
Todo forma parte de la autopista G2518 y funciona como un eje fundamental para la movilidad en la provincia de Guangdong.
No es solo su tamaño lo que impresiona, sino sus cifras. Por esta vía circulan en promedio 86 mil vehículos al día, aunque en jornadas pico se han registrado hasta 181,600. En solo un año, acumuló 31.5 millones de trayectos.
Además, presume 10 récords mundiales. Entre ellos, el puente colgante más largo sobre el mar, la mayor distancia libre de navegación y el túnel sumergido más ancho del mundo, con ocho carriles.
Este túnel está monitoreado en tiempo real por 14 robots que supervisan el tráfico, gestionan accidentes y coordinan emergencias. Incluso cuenta con sistemas inteligentes de iluminación, ventilación y control de incendios.
Más que infraestructura: un museo en medio del mar
El proyecto Shenzhen-Zhongshan no se limita a conectar ciudades.
En una de sus islas artificiales se construyó un museo de 2,200 metros cuadrados dedicado a la ingeniería marítima.
Esta isla, de 137 mil metros cuadrados, fue diseñada con la forma del Kunpeng, una criatura mitológica china que simboliza transformación, una metáfora perfecta para esta obra.
Además, la infraestructura ha impulsado el turismo y el transporte público. Solo la ruta de autobús entre ambas ciudades movilizó a 3 millones de pasajeros, mientras que el turismo en Zhongshan creció significativamente.
Más que una carretera, Shenzhen-Zhongshan representa cómo la tecnología puede redefinir distancias… y también la manera en que imaginamos el futuro.
Con información de Motorpasión.



















