Espacio

El posible final del telescopio Hubble: por qué su caída podría representar un riesgo en la Tierra

El histórico telescopio Hubble podría enfrentar un cierre de misión poco convencional.

De acuerdo con estudios recientes, este observatorio espacial está destinado a perder altura y caer hacia la superficie de la Tierra en los próximos años, un escenario que mantiene atentos a científicos y agencias espaciales por los riesgos que podría implicar.

El telescopio Hubble y el final de su misión

Lanzado el 24 de abril de 1990 y bautizado en honor al astrónomo Edward Hubble, el telescopio ha orbitado la Tierra durante casi 36 años a una altitud superior a los 510 kilómetros.

Gracias a esa posición, logró realizar más de 1.7 millones de observaciones que transformaron el conocimiento del universo, como la confirmación de agujeros negros supermasivos y avances clave en el estudio de la formación estelar.

No obstante, el paso del tiempo comienza a pasar factura. La exposición constante a la radiación y a condiciones extremas del espacio ha provocado un desgaste progresivo en sus sistemas.

Según un informe del Servidor de Informes Técnicos de la NASA, este deterioro hará que el Hubble pierda altitud de forma gradual, hasta provocar una reentrada atmosférica sin control.

¿Por qué podría ser peligroso su regreso a la Tierra?

El Hubble no fue diseñado para regresar de manera segura.

Originalmente, su recuperación dependía de misiones del transbordador espacial, por lo que al entrar en la atmósfera se espera que se desintegre y genere una gran cantidad de escombros que volverían a caer al planeta.

Los expertos consideran fundamental calcular con precisión cuándo ocurrirá este evento y qué zonas podrían verse afectadas.

En el escenario más optimista, la reentrada se produciría después de 2040, pero algunos modelos apuntan a que podría suceder tan pronto como en 2029. Hasta ahora, el año con mayor probabilidad estimada es 2033.

Las simulaciones indican que los restos del telescopio podrían dispersarse a lo largo de una franja de entre 350 y 800 kilómetros.

Aunque durante años se pensó que el riesgo para la población era mínimo, los cálculos actuales superan los límites de seguridad fijados por la NASA, que establece una probabilidad menor a 1 entre 10,000 de impacto en zonas habitadas.

Si bien los océanos cubren el 70 % del planeta y aumentan la posibilidad de que los restos caigan al mar, no se descarta que algunos fragmentos impacten en tierra firme. El peor escenario contemplado por los investigadores sería una caída en regiones densamente pobladas de Asia, como Hong Kong o Singapur, donde las consecuencias humanas serían graves.

Ante estas incertidumbres, los especialistas subrayan la necesidad de continuar los estudios para afinar las predicciones.

La propia NASA advierte que sería lamentable que el telescopio Hubble, recordado por sus aportes a la ciencia, quedara en la memoria colectiva como una nave espacial que cayó sobre una zona habitada.

Con información de Meteored.

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