imagen tomada de .agenciasinc.es
El espacio nunca deja de sorprender, y esta vez los protagonistas son el telescopio XRISM y una estrella de neutrones.
El telescopio espacial japonés fue diseñado para observar los eventos más energéticos del universo.
Durante una de sus misiones, el observatorio detectó un fenómeno que desafía lo que hasta ahora se creía posible en una estrella de neutrones.
El telescopio XRISM (Misión de Espectrometría y Captura de Rayos X), desarrollado en conjunto por Japón, la NASA y la ESA, cuenta con un instrumento único llamado Resolve.
Este aparato puede medir con gran precisión la energía de cada fotón que recibe, lo que permite estudiar fenómenos como supernovas, chorros de partículas y discos de acreción alrededor de agujeros negros y estrellas de neutrones.
Estos discos son anillos de gas y polvo que giran a velocidades extremas mientras caen hacia el objeto masivo, generando radiación de alta energía.
Existe un límite conocido como límite de Eddington, que marca hasta dónde puede llegar la luminosidad antes de que la fuerza de la radiación se equilibre con la gravedad.
El telescopio XRISM tenía programada la observación de GX13+1, una estrella de neutrones muy brillante.
Justo antes de la misión, el objeto aumentó su luminosidad mucho más de lo esperado, superando lo que los modelos teóricos predecían. La fortuna fue que XRISM logró observar este evento casi desde el inicio.
Los datos revelaron la presencia de un viento cósmico: una mezcla de polvo y radiación expulsada a gran velocidad por campos magnéticos intensos.
Lo extraño fue que este viento resultó ser más denso y grueso de lo anticipado, pero al mismo tiempo, más lento de lo que debería si hubiera alcanzado el límite de Eddington.
Los astrónomos sugieren que la diferencia podría deberse a las temperaturas en los discos de acreción.
En las estrellas de neutrones, el material se concentra en una región mucho más pequeña que en los agujeros negros, lo que eleva la temperatura y provoca comportamientos inesperados.
Comprender estos procesos no es un simple ejercicio teórico. Los vientos cósmicos influyen en la formación de nuevas estrellas y, por lo tanto, en la evolución de galaxias enteras.
Este hallazgo abre nuevas preguntas y demuestra que aún queda mucho por aprender sobre los límites de la física en el universo.
Con información de Astroaventura.
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