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¿Tendremos centrales nucleares en la luna en los próximos años?
Estados Unidos ha confirmado su intención de instalar reactores en el satélite antes de 2030, en un movimiento que busca asegurar energía constante y avanzar en la construcción de futuras colonias humanas.
El proyecto, impulsado desde la Casa Blanca, plantea el uso de reactores capaces de generar hasta 100 kilovatios de energía continua.
Todo esto en uno de los entornos más extremos conocidos, donde las temperaturas pueden ir de los -200 °C a más de 50 °C. Y lo más sorprendente: sin un presupuesto completamente definido.
El punto clave del plan está en el polo sur lunar. En esta zona, la oscuridad puede durar hasta 14 días seguidos, lo que hace que la energía solar no sea suficiente. Por eso, la NASA considera que la fisión nuclear es la única alternativa viable.
Estos reactores podrían funcionar durante largos periodos sin interrupciones, incluso durante la noche lunar.
Además, su combustible tendría una duración de décadas o hasta siglos, lo que los convierte en una solución estratégica.
El objetivo va más allá de mantener operaciones: sin energía constante no hay colonias, y sin colonias no hay presencia real en la Luna. En ese contexto, el plan busca posicionar a Estados Unidos en la carrera espacial frente a potencias como China.
El calendario es ambicioso. Se plantea realizar hasta 10 lanzamientos lunares al año, con misiones tripuladas, módulos de empresas como SpaceX y Blue Origin, y robots encargados de construir infraestructura.
A partir de 2029 comenzaría la construcción de bases, y para 2032 podrían ser permanentes. Todo esto con una inversión estimada de 30 mil millones de dólares, una cifra muy por debajo del histórico programa Apolo.
Mientras tanto, China también avanza con planes similares, incluso en colaboración con Rusia. En respuesta, el Pentágono desarrollará reactores en paralelo con la NASA, generando una competencia interna que recuerda a la Guerra Fría.
Más que llegar a la Luna, el objetivo es claro: convertirla en el primer paso hacia algo mayor. Porque, en el fondo, este proyecto no termina ahí… apenas empieza.
Con información de National Geographic.
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