El envejecimiento de la población mexicana empieza a mover la estrategia de las nuevas empresas financieras digitales, luego de que la banca tradicional ha concentrado sus esfuerzos en usuarios jóvenes y digitalizados, aseguró Norman Hagemeister Rey, especialista en innovación financiera y transformación digital.
De acuerdo con el especialista, las fintech ven en los adultos mayores un segmento con ingresos recurrentes, necesidades financieras específicas y una brecha de atención que puede convertirse en una oportunidad de negocio.
En México viven más de 17 millones de personas adultas mayores, equivalentes al 12.8% de la población, de acuerdo con estimaciones recientes del Consejo Nacional de Población. Además, el país avanza hacia una estructura demográfica más envejecida: para 2030 habría más personas mayores que jóvenes de 0 a 14 años.
Para Norman Hagemeister Rey, este cambio demográfico obliga al sector financiero a revisar la forma en que diseña productos, canales de atención y mecanismos de protección para una población que todavía suele operar con mayor confianza en sucursales y cajeros automáticos.
“El problema es que, en muchos casos, utilizan servicios digitales sin comprenderlos del todo o los evitan por miedo a cometer errores o a ser víctimas de fraude”, explicó Hagemeister Rey.
Los principales obstáculos: brecha digital y falta de inclusión financiera
La última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestra que las personas mayores de 60 años usan de manera limitada las herramientas digitales en comparación con otros grupos de edad.
Este factor ha sido determinante para que aumente la exposición a fraudes, robo de identidad y malas prácticas, especialmente cuando las instituciones no acompañan la migración hacia servicios digitales con educación financiera, interfaces accesibles y atención especializada.
Fintechs encuentran un mercado desatendido: Norman Hagemeister
Ante ese vacío, el especialista Hagemeister Rey asegura que las fintech han comenzado a posicionarse como una alternativa para atender a adultos mayores mediante productos de crédito, educación financiera, prevención de fraude y un servicio al cliente diferenciado.
El caso más visible es el de Kueski, que otorgó cerca de 800 mil créditos a personas mayores y recibió la Insignia de Compromiso en la Atención a las Personas Adultas Mayores de la Condusef.
Aunque también hay ejemplos como Finsus, que, mediante su plataforma de cursos “Finanzas con Expertos”, ofrece contenidos gratuitos para acercar conceptos básicos, herramientas de ahorro y opciones relacionadas con la jubilación a personas que buscan tomar mejores decisiones financieras en la vejez.
El atractivo económico del segmento también es evidente: los adultos mayores cuentan con pensiones, ahorro o ingresos familiares que los mantienen activos en el consumo y en los servicios financieros.
“El compromiso de las instituciones financieras con este sector aún puede mejorar. Si bien los bancos apuestan por trabajadores económicamente activos, hoy los adultos mayores también cuentan con ingresos propios provenientes de sus pensiones y siguen contribuyendo a la economía interna”, destacó Norman Hagemeister Rey.

















