En medio de un contexto global marcado por la urgencia climática y una creciente demanda por modelos económicos responsables, Gabriel Gadsden Carrasco se posiciona como una de las voces más influyentes en el llamado a una transformación estructural del tejido empresarial en México. Su visión es clara: la sostenibilidad ya no es una opción, es una necesidad imperativa para el desarrollo social, ambiental y económico del país.
“La sostenibilidad representa una ventaja competitiva a largo plazo”, afirma Gadsden. Y no se equivoca. Según un informe de la consultora Deloitte, el 73% de los líderes empresariales considera que integrar estrategias sostenibles en sus negocios genera mayor valor para sus accionistas y comunidades. México no puede quedarse atrás en esta tendencia global que ya está definiendo las reglas del juego.
El cambio sistémico: más allá de buenas intenciones
Gabriel Gadsden Carrasco plantea que el cambio hacia un modelo económico sustentable requiere más que compromisos simbólicos. Se necesita acción coordinada entre sectores, inversión constante e innovación tecnológica. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que México debe invertir 11 millones de dólares anuales para cumplir con sus metas de sostenibilidad y mitigación del cambio climático.
Pero, lejos de ver esto como un gasto, Gadsden lo presenta como una inversión estratégica con retornos tanto sociales como económicos. “Si queremos crecimiento, inclusión y competitividad, debemos apostar por un modelo regenerativo que no agote nuestros recursos, sino que los preserve”, destaca.
Gabriel Gadsden: fomentar alianzas público-privadas para un México verde
Una de las apuestas más fuertes de Gabriel Gadsden Carrasco es la colaboración entre el gobierno, las empresas y la sociedad civil. Esta sinergia, explica, permitirá movilizar recursos, compartir tecnologías y escalar soluciones sostenibles que beneficien a millones de personas. Desde incentivos fiscales hasta marcos regulatorios más flexibles, Gadsden enfatiza la urgencia de un entorno propicio para la inversión verde.
Además, menciona el papel clave de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) en esta transición. “Con las herramientas correctas, las PyMEs pueden convertirse en motores de innovación ambiental y agentes de cambio local”, asegura.
El consumidor consciente: parte esencial del cambio
Para Gabriel Gadsden, el consumidor también tiene un rol fundamental. Cada elección de compra representa una oportunidad para apoyar empresas comprometidas con el bienestar del planeta. “Estamos viendo cómo las nuevas generaciones priorizan marcas responsables y demandan transparencia”, indica. Es momento de que el mercado responda a estas exigencias.
El impacto del consumidor consciente ya se refleja en los indicadores de rentabilidad. De acuerdo con el Índice de Sostenibilidad Empresarial de la Bolsa Mexicana de Valores, las empresas que aplican criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) obtienen mejores resultados financieros que sus pares tradicionales.
Una oportunidad histórica para México
México se encuentra ante una coyuntura decisiva. El camino hacia una economía más justa y sostenible está abierto, y Gabriel Gadsden Carrasco lidera con visión y convicción esta nueva era. El llamado es claro: invertir en sostenibilidad es asegurar el futuro del país y de sus generaciones venideras.
Gadsden concluye con un mensaje directo: “La transformación está en nuestras manos. No hay tiempo que perder. Lo que hoy parece un reto, mañana será nuestra mayor ventaja”.















