Durante décadas, Japón fue sinónimo de innovación: trenes bala, neones futuristas en cada esquina y gadgets adelantados a su tiempo.
Sin embargo, en los últimos años el país ha perdido fuerza en el panorama global.
Su participación en la industria de semiconductores cayó del 50% mundial a solo el 10%, y en inteligencia artificial ya no figura entre los primeros lugares.
Pero Japón no está dispuesto a quedarse atrás.
Ahora apuesta por un proyecto ambicioso: una red cuántica nacional de 600 kilómetros que podría devolverle un lugar destacado en el mapa tecnológico mundial.
La gran apuesta de la red cuántica de Japón
El plan conectará Tokio, Nagoya, Osaka y Kobe mediante una infraestructura de fibra óptica diseñada para transmitir información con seguridad cuántica.
El sistema permitirá detectar cualquier intento de interceptación gracias al uso de fotones en estados cuánticos.
El proyecto, que contará con un entorno operativo para pruebas en 2027, será desarrollado por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, junto con empresas como Toshiba, NEC y varios proveedores de telecomunicaciones.
Y no es un movimiento improvisado: el riesgo es real.
Se estima que para 2030 los ordenadores cuánticos con corrección de errores podrían hacer obsoletos los sistemas de cifrado actuales, como RSA.
De hecho, estudios recientes ya han demostrado vulnerabilidades en algoritmos ampliamente utilizados.
Desafíos… y grandes oportunidades
Aunque Japón tiene experiencia en investigación cuántica, nunca ha operado una red de este tamaño.
La estabilidad de las señales, los altos costos y la necesidad de personal capacitado son retos inminentes.
Además, se requerirá instalar equipos especializados cada ciertos kilómetros para mantener la calidad del cifrado.
Sin embargo, estos obstáculos también abren puertas: formar talento, desarrollar nuevas tecnologías y demostrar que Japón puede competir nuevamente en infraestructuras avanzadas.
Japón en una carrera global que nadie quiere perder
Otros países ya avanzan rápido.
China presume una red cuántica terrestre de más de 10,000 kilómetros que conecta a decenas de ciudades, mientras la Unión Europea trabaja en su propia infraestructura intercontinental.
Japón, en cambio, busca algo distinto: una red cuántica que funcione como infraestructura nacional operativa, lista para escalar y convertirse en un activo estratégico clave.
Más que tecnología: un camino de regreso al protagonismo
Para Japón, esta red cuántica no es solo un proyecto técnico.
Es una declaración de intención: volver a ser un jugador decisivo, reforzar su autonomía tecnológica y posicionarse como un proveedor global de seguridad digital.
En un mundo donde las comunicaciones seguras serán esenciales, Japón quiere estar listo… y volver a ocupar el lugar que tuvo hace décadas como referente mundial en innovación.
Con información de Xataka.













