De reducir el desperdicio mundial de alimentos actual, más de 30 millones de personas podrían ser alimentadas. Es decir, por año, se desechan alrededor de 1.300 millones de toneladas de alimentos generando un impacto negativo en la sociedad, la economía y el medio ambiente de acuerdo con datos de la ONU.
Aunque el mayor desperdicio se genera en los hogares, responsables del 61%, el sector alimentario también aporta a la estadística con el 26% de alimentos no aprovechados convirtiéndose en partícipes de la inseguridad alimentaria.
A ese panorama, se suma la contaminación de alimentos responsable anualmente de más de 77 millones de enfermedades y un costo de 7.4 millones de dólares anuales para la productividad global.
Como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ambos rubros han sido considerados como esenciales para cumplir la meta en 2030. Para lograrlo, cobran relevancia los esfuerzos a nivel local que generen actores esenciales de cada país.
En el caso de México y con más de 60 años liderando el sector, La Cosmopolitana ha buscado ser un ejemplo en los enfoques de “Zero Waste” e inocuidad alimentaria a través de diversas acciones.
Sobre el desperdicio de alimentos, la empresa mexicana ha identificado tres momentos esenciales en los que es posible reducir el desecho de alimentos: el almacenaje, la preparación y los restos de los comensales.
“La gestión adecuada de las materias primas para generar alimentos es clave para reducir el desperdicio. Desde hacer un inventario automatizado con fechas de caducidad a la vista, hasta generar una correcta manipulación de los insumos para evitar su contaminación, son esenciales para esta causa”, explicaron voceros de la compañía.
La Cosmopolitana ha sabido mitigar el desperdicio alimenticio integrando la labor social a sus operaciones, realizando donaciones de despensas y alimentos a organizaciones sociales, sectores poblacionales en condiciones de riesgo y donando la merma a un banco de alimentos a través de la Fundación Pablo Landsmanas.
Sobre la inocuidad de los alimentos, también han reforzado las medidas para garantizarla durante todo su proceso productivo, implementando protocolos de limpieza antes, durante y después de la preparación; sanitizando áreas, superficies y utensilios; evitando la contaminación cruzada; garantizando la cadena de frío, además de emplear insumos como agua o productos completamente confiables, todo esto avalado a través de las certificaciones con las que cuenta la empresa, como la ISO 9001; NMX-CC- 9001-IMNC; ISO 14001; ISO 28000, entre otras.














