imagen tomada de elsiglodetorreon.com
La ciencia mira al cielo con atención. Un nuevo estudio plantea la posibilidad de que la Luna sea escenario de la mayor colisión jamás registrada por el ojo humano. El protagonista es el asteroide 2024 YR4, una roca espacial de entre 40 y 90 metros de ancho que tiene un 4 % de probabilidad de impactar contra nuestro satélite natural en diciembre de 2032.
Aunque el escenario todavía es incierto, los expertos coinciden en algo: si el choque ocurre, no representará ningún peligro para la Tierra y podría convertirse en un evento histórico para la ciencia planetaria.
El asteroide fue detectado en enero de 2025 por el sistema ATLAS, un programa financiado por la NASA para identificar objetos cercanos a la Tierra. En un inicio, generó preocupación por un posible impacto terrestre, pero con el ajuste de los cálculos orbitales, el foco se trasladó hacia la Luna.
De acuerdo con los investigadores, el choque sería el impacto lunar más energético jamás documentado. El evento produciría un destello visible desde la Tierra y, posteriormente, varias horas de brillo infrarrojo que permitirían analizar el fenómeno con instrumentos científicos avanzados.
La explosión podría expulsar hasta 100 millones de toneladas métricas de material lunar, parte del cual incluso podría escapar al espacio. Aun así, los especialistas aseguran que no existe riesgo alguno para nuestro planeta.
El estudio, aún pendiente de revisión por pares, destaca que este tipo de eventos ofrece una ocasión irrepetible para comprender mejor cómo impactan los asteroides en cuerpos celestes.
Para Yixuan Wu, investigador de la Universidad de Tsinghua, un choque de este tipo convertiría al sistema Tierra-Luna en un laboratorio natural para validar teorías sobre impactos espaciales.
Actualmente, la NASA sigue de cerca la trayectoria del asteroide mediante datos de múltiples observatorios, ajustando constantemente los modelos de riesgo. Aunque ya no representa una amenaza para la Tierra, el 2024 YR4 continúa bajo vigilancia.
Por ahora, no hay razón para alarmarse. Si la colisión llega a concretarse, la humanidad podría presenciar desde casa un espectáculo cósmico único, muy distinto a otros impactos silenciosos que han marcado la superficie lunar a lo largo de su historia.
Con información de National Geographic.
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